Continuando con esta distinción de gustos entre géneros, tenemos algunas de aquellas cosas que las mujeres disfrutan hacer, pero a nosotros simplemente nos causan salpullido. ¿Qué le encuentran de divertido a todas esas cosas?, saaaaaaaaaaaaaaabe.
Tardarse 3 horas en seleccionar una prenda de ropaA cuantos de nosotros no nos ha pasado que cometemos el terrible error de acompañar a una mujer, ya sea novia, prima, tía, hermana, mamá, vecina, etc. a comprar alguna prenda de vestir.
Acto #1: entran a la tienda departamental en turno.
Acto #2: la mujer observa una prenda que le agrada y se acerca para mirarla con detenimiento.
Acto #3: dicen lo mucho que le gustan los colores, la tela, el corte de las mangas, el cuello, y lo renombrada que es la marca y/o diseñador.
Acto #4: listan todas las prendas de su guardarropa que hacen juego con esta pieza: zapatos, blusas, pantalones, aretes, collares o dijes y hasta perfumes.
Acto #5: listan todas las prendas que tendrían que agregar a su guardarropa para explotar al máximo la capacidad de esta pieza.
Acto #6: tiene un orgasmo soñando con ésta prenda.
Acto #7 (opcional pero seguro pasará con ocho de cada diez prendas que observen): simplemente y de la nada deciden que ya no les gusta, de ser así, regrese al acto #2. Si dan “porques” ya es ganancia, confórmate amigo mío. Si esos “porques” suenan lógicos y te convencieron seguro te estás volviendo marica.
Acto #8: ¡Felicidades!, has pasado la primer etapa camarada, pero no te emociones, todavía estás lejos de el final, pues a continuación ella seleccionará una prenda de las que acaba de analizar, por supuesto, dos tallas menor a la suya para probársela.
Acto #9: después de probarse esa prenda, regresa por otra, una talla más grande, pero todavía una más chica a la suya, se la prueba.
Acto #10: regresa por la prenda en la talla que debió haber cogido desde el principio, lo cual la pone ya un poco de mal humor, va a probársela.
Acto #11 (opcional pero sucederá con dos de cada tres prendas que se prueben): se quejará de lo gorda que hace lucir su cintura, lo delgadas o cortas que se ven sus piernas, lo pequeños o deformes que se ven sus pechos, lo ancha que se ve su espalda, la grasa que se acumula en su vientre, y un largo etc. Regresará la prenda a su lugar, vuelve al acto #2.
Acto #12: hombre, enhorabuena, acabas de superar la segunda etapa, ahora todos tus esfuerzos deben enfocarse en llevarla a la caja lo más rápido posible, arrebatarle la cartera y pagar, arrastra a tu acompañante si es necesario. Todavía existe la posibilidad de que antes de pagar se arrepienta de su decisión, así que antes que esto ocurra, convéncela de adquirir ese producto y abandonar el negocio. Es tu única manera de escapar.
Acto #13: sí, el paso anterior es muy difícil de realizar, si sigues aquí es porque tu acompañante decide que quiere buscar por otra prenda en la misma tienda, vuelve al acto #2, por favor, ¿no?, pues te chingas porque ¿para qué la acompañas?
Mujeres: comprar ropa no es difícil, si algo te hace ver gorda, pues lo siento mucho pero es porque en verdad estás gorda. Si algo te hace ver plana, seguramente estás plana como una tabla. Y así con todos los pretextos que se te ocurran, no es por la ropa, deberías de pasar más tiempo haciendo ejercicio, cuidando tu alimentación o consumiendo hormonas que comprando ropa. Esa es la solución, no escoger otra prenda.
-Te voy a decir algo… ay mejor noEscena repetida a lo largo de toda la obra: se acerca
amiga X a Mulder y el dialogo va más o menos así (la amiga X cambia regularmente, es decir, no es la misma)
X: Oye, te quiero decir algo.
M: ¿Qué?
X: Ayyyy mejor ya no.
M:
Me lleva la chingada y con lo que me caga que hagan eso. Ahhh no, no mames, ahora me dices.
X: Ayy pero es que ya mejor no, nada, olvídalo.
Chingao, si en algún puto momento toman la decisión de que le van a decir algo a un hombre, háganlo. Si se arrepienten, que sea antes de abrir ese órgano sexual que algunos depravados usan para hablar llamado boca. Nada, NADA es peor a que nos dejen con la duda, y con lo vulgares que solemos ser, nuestra imaginación podrá volar a lugares como: “de seguro quiere coger conmigo” o “de seguro una amiga suya quiere coger conmigo” o “de seguro ella y una amiga suya quieren coger conmigo”. Como pueden ver, quizá lo que nos iban a decir no tiene nada que ver con esto, pero como no nos dijeron, se chingan, y de ahí en delante las contaremos entre las mujeres que cogerían con nosotros.
Se que es mucho pedir (para ustedes), pero cuando decidan decirle algo a alguien, piénsenlo dos veces, para que no se anden arrepintiendo a la hora buena.
Pregunten: "¿Cómo me veo?"Cuando nuestra pareja-acompañante nos hace esta pregunta nos aterramos, pues sabemos que muy, muy pocas respuestas dejarán satisfecha a dicha fémina, es decir, sabemos que la respuesta correcta existe, pero nadie la conoce, es como un mito urbano. Intentemos razonar un poco y comprobemos que esta pregunta es todavía más tonta que las típicas ¿dónde perdiste aquello? o ¿quién te asaltó?:
Ya lo expresó Rox de una manera muy sencilla, los hombres buscamos sexo, las mujeres buscan admiración. Subrayemos algo: los hombres buscamos sexo. Un hombre no te invita a salir porque seas su amiga y le caigas bien, no, no, no, ¿qué no han visto los comerciales de Sprite?, sí, tu amigo te quiere dar. Avancemos, si un hombre ya te invito a salir es porque algo busca de ti, ¿tengo que decirte qué?, si la respuesta es sí, eres muy ingenua. A tu amigo/novio ya le gustas, te ha visto de mil formas y le gustas, por lo tanto, si tardaste 3 horas en arreglarte, después de las otras 3 que te llevó comprar/seleccionar la ropa adecuada para la cita, lo más seguro es que te veas más guapa de lo que jamás te han visto. Gracias a esto, estás elevando el deseo de lograr su objetivo a la cuarta potencia, tu amigo/novio te quiere dar, ¿y todavía tienes el descaro de preguntar como te ves?. Chinga tu madre.
Así que no, a tus 53 kg con tu 1.70 de estatura NO estás gorda, ¿ok?
Coleccionar pares de zapatosLos hombres tenemos un par de tenis que sirven para todo y se combinan con todo. De vez en cuando quizás sea necesario ponerse catrín, o podrías ser medio fresa, y tener un par de zapatos que se combinan con todo también. Algún par de chanclas para bañarse en tiempos de frío (en tiempos de calor pisamos el suelo) y listo, es todo el calzado que necesitamos. Supongamos que practicas un deporte especial, por lo cual se tiene permitido el agregar un par apropiado para esa actividad y ya. Con cuatro pares podemos sobrevivir.
Pero ustedes mujeres, monstruos del consumismo, soportes del sistema, ustedes tiene un closet atascado de pares y pares y pares y más pares que sólo han usado en tres ocasiones cuando mucho. Sí, ustedes realmente se preocupan por combinar la ropa (eso dicen), y tras eso se escudan para comprar y comprar y comprar y seguir comprando. La verdad, ni siquiera puedo analizarlo, simplemente los hombres… no lo comprendemos.
Apodos frente a amigosEs común que al tener novia nos digan de alguna cursi manera (“borre”, “osito”, bebé”, “amorcito”, etc.) e incluso lo sigan haciendo después de que les digamos que no nos gusta. Bueno, mientras nos lo digan cuando estamos solos, nos podemos tragar nuestro machismo y permitir que nos llamen así, aunque cada que lo hagan sintamos la necesidad de reventarles el hocico.
Pero mujeres, cuando hacen esto, cuando nos llaman así, frente a nuestro círculo de amigos, nos están degradando al más bajo nivel, y nos están poniendo en la mira de las más pesadas burlas de los próximos días.
Ya mencioné (en la precuela de este post) que los hombres tenemos algo así como un concurso de egos entre nosotros, y el hecho de que nos llamen por un ridículo diminutivo demuestra que somos cursis e idiotas, lo cual le resta puntos a nuestro autoestima masculino.
Por el amor de Dios, no lo hagan. Es casi tan malo como si nuestra mamá nos llamará por nuestro diminutivo frente a nuestros amigos.
Hacer cartitas mamonasLos hombres somos torpes y las manos nos sirven para otras cosas, pero no dibujitos y recortes y adornitos con plumas y papeles de colores. Es más, va más allá de nuestras manos, simplemente nuestra mente no lo concibe. Mentiría si dijera que apreciamos mucho lo que ustedes hacen por nosotros al adornar tanto un mensaje que bien podrían darnos en 3 minutos; pero tampoco nos da igual, ya que también incrementa nuestro ego masculino. Debo decir que muchas saben hacer auténticas obras de arte, pero jamás esperen que les correspondamos en igual medida.
Si alguien les escribe una carta en respuesta, no pueden esperar más que una hoja de cuaderno arrancada con no más de tres párrafos escritos (incluyendo el saludo y la despedida) con una letra apenas legible y tinta de un solo color. En caso de que reciban algo que salga de estas especificaciones, acaban de contactar a un puto. Si no reciben nada en respuesta no se desilusionen, es completamente normal.
Destrozar a las demás personasLos hombres no podemos viborear como ustedes, simple y sencillamente porque nuestras ofensas son claras, precisas y breves (gorda, fea, puta, pendeja y sus respectivos en género masculino) con esas cuatro palabras podemos describir a cualquiera que nos caiga mal en 10 segundos y pasar al siguiente tema de importancia como… viejas que nos tiraríamos o las mejores jugadas del fin de semana. Ustedes se toman horas para decir algo que se puede resumir en una palabra, y es por eso que pueden pasar días destrozando a alguien. No esperen que hagamos esto con ustedes pues.
Admitir que una mujer es mejor que nosotros en algoHemos llegado a un punto muy delicado y me permito hacer alusión de nuevo al ego masculino. Vivimos, crecemos y nos educamos en un mundo machista, por lo tanto, NINGUNA mujer puede ser mejor que nosotros en nada que hagamos con gusto. Ejemplos: ninguna mujer puede escupir más lejos que nosotros o eructar más fuerte, ninguna mujer puede manejar más rápido que nosotros, ninguna mujer puede jugar fútbol mejor que nosotros, ninguna mujer debe de alburearnos ni ganarnos en algún videojuego. En caso de que sea así aludiremos al sentido de la caballerosidad y diremos sin ningún problema: “le di chance por ser vieja”. Por supuesto, nosotros los hombres sabemos que todo eso son falacias y de inmediato le caeremos con burlas y reproches que (científicamente comprobado) harán más pequeño el tamaño de su pene.
Con el ego masculino no se juega, así que si quieren hacer sentir mal a alguien, ya saben por donde atacar mujeres.
Agradecimientos a
Mehnnina por su colaboración en este post.