25 agosto 2008

La caída de un geek

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Y el otro post está acá.

De cómo fui a ver a Dios gratis

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Fue una noche de sábado del primer par de meses del año. Nos encontrábamos Dante, Toño y yo en casa del primero tomando esa bebida preparada con uvas cosechadas en el mismísimo Infierno llamada Napoleón.

Dante venía llegando de una comida familiar o un desmadre así, por lo que ya traía algo de alcohol en la sangre. No sé cómo fue pero comenzamos a hablar de los rines de su carro:

Dante: a huevo puto, sí me dan $7,000 por mis rines.
Toño con cara de incredulidad: por… los cuatro.
Dante: ni madres, estás pendejo, por cada uno.
Toño soltando una carcajada burlona: ahhhh, no mames, jajajaja.
Dante: ¡¿qué?!
Mulder: no mames pinche Chango (no es albur, así le decimos).
Dante: ¿tú qué puto? Tú ni sabes de carros.
Mulder: hasta yo sé que esos rines no valen tanta lana.
Dante: a ver pendejos, ¿saben qué marca son?
Toño: son los de agencia, ¿no? Con los que venía.
Dante: simón puto, pero a ver, ¿qué marca son? ¿No saben? Putitos.
Mulder: a ver pendejo, ya dinos.
Dante con cara de estar revelando el secreto de la vida: son (pausa dramática) BBS.

Toño y yo nos volteamos a ver con cara de incredulidad y risa contenida.

Toño: ¿Backstreet Boys?

Toño y yo casi nos tiramos al piso a cagarnos de la risa mientras Dante nomás nos tiraba de pendejos. Sí, Backstreet Boys es algo así como BSB, pero con tal de echar mierda pasas por alto esos detalles. Dante nomás se encabronaba más y más.

Dante: a ver pendejos, ni saben donde está la marca.
Mulder agachándose para ver el rin y señalando con el dedo: ¿aquí?
Dante medio emputado ya: eh… sí, ahí.
Mulder: bueeeeeeno, que te los paguen bien, compa.
Dante: chinguen a su madre, además, ustedes ni saben, estos rines son calientes.
Mulder agachándose y acercando el dedo temerosamente al rin para luego retirarlo bruscamente y saltar hacia atrás: ahhhh no mames, quemaaaaa, sí son calientes.
Toño cagado de risa de nuevo: jaja, no mames, jajaja.
Dante: miren pendejos, ya no voy a alegar con ustedes, ustedes no saben.
Mulder: pérate, pérate güey, no te recargues ahí, te vas a quemar con tus rines, ¿no ves que son calientes?
Toño: jajajaja, pinche chango, ahora sí te la mamaste.
Dante: ya pendejos, ya.
Mulder pensando “ahorita que está pedo me lo chingo”: orale pendejo, vamos a apostar, tú dices que cuesta $7,000 cada uno, yo digo que no te dan ni $21,000 por los cuatro.
Dante: orale pendejo, va, ¿qué quieres perder?
Mulder: una patona de Torres.
Toño: a huevo, apuesten y cuando la paguen me invitan.
Dante: orale puto, va.
Toño: pero pónganle fecha güeyes.
Mulder: orale pinche Chango, pon la fecha que quieras, así de seguro estoy que no los vendes.
Dante: ehhhh…. dame…
Toño: pero tampoco te vayas a mamar con que un año.
Dante: bueno, dame hasta el 15 de agosto.
Mulder extendiendo el brazo: cámara.
Dante estrechándome la mano (todo buen hombre sabe que una apuesta se cierra con un beso, digo, un apretón de manos): ya está puto.

Y así, pasaron los meses y el primero en reconocer que se la había mamado fue Dante, pero como todo buen hombre estaba dispuesto a pagar la apuesta. Luego, hace poco más de dos semanas suena mi celular, era él:

-Que pedo puto, vamos a ver a Polo Polo.

Sí, nos llevamos con él y somos amigos… ¿pues qué más iba a ser cabrones? Vino a dar un show a la hermosa urbe queretana. Aquí cabe mencionar que nunca antes ninguno de nosotros lo había visto a pesar de ser de sus más grandes fans. Y también hay que decir que en la tele Polo Polo ya se ve bastante viejo y acabado, por lo que pensé que esta podría ser mi última oportunidad de verlo antes de que cuelgue los tenis.

Sólo había un problema: entre el dinero que dono a la UNICEF, las comidas en los restaurantes más fancy de Querétaro, las mensualidades de mi Porschneon Plata también conocido como el Transmulder y los múltiples viajes de placer que realizo, no tenía mucha lana. Sin embargo mi mente maquino en chinga (así maquina mi mente) una idea brillante:

No tienes varo para el boleto, pero este cabrón te debe. Alcohol siempre hay en las pedas, es mejor perderse un pomo de Torres que a Polo Polo. Dile que se la catafixias.

-Pues mira güey, sí tengo lana (nunca digan que no tienen, hay que cuidar la imagen), pero estoy ahorrando, si tú me lo disparas, va.
-No mames güey, ni que fueras mi vieja.
-Te lo catafixio por el pomo de Torres que me vas a deber en una semana.
-Cámara, yo compro los boletos.
-Ora.

Y así llegó el día, faltaban tres horas para el evento cuando recibo una llamada, era Dante:

-Sabes qué cabrón, no voy a poder ir, pero ahí están los boletos, úsalos.
-Bueeeeeno.

Y así, todavía en la chamba comenzó mi urgencia de ver quién iba conmigo. Ir solo no estaría chido. Publiqué por msn e hice llamadas y el afortunado fue el buen amigo bloguero Buenaschambas.


Mulder, Dios y Buenaschambas

¿Del show qué puedo decir? Lo mejor. Me cagué de risa durante dos horas y media. Y lo mejor es que ya viéndolo de cerca, Polo Polo todavía se ve fuerte y hasta guapo chinga.

Salve oh Polo Polo que nos queda para rato. El próximo año vuelvo a ir a verlo, ¡a huevo!

19 agosto 2008

¡Ahí les va la de oro!

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El hecho de que todo mundo se la pase hablando de las olimpiadas me ha hecho notar que estas me están valiendo madres olímpicamente (nomás para estar ad hoc).

No sé quien ganó en clavados, en box, en tenis, en 100 m., ni en 4x400 ni en nada de nada. Medio me he enterado del fútbol y eso porque aparece en las páginas que regularmente visito.

Me parece curioso escuchar como en el comedor en la empresa la gente se la pasa hablando del medallero y aún más de cómo sintieron desilusión cuando x o y deportista mexicano no ganó la medalla.

Chingao, no voy a ver un deporte del que no sé nada, no entiendo, no disfruto, no sigo regularmente sólo porque son las olimpiadas. Si veo una competencia de clavados para mí todos son unos cabrones porque hacen pendejada y media que yo no puedo y es todo lo que entiendo, que si este pendejo entró chueco, que no ejecutó bien, que bajo grado de dificultad, ¿sí cabrones?, a ver, háganlo ustedes.

El box no lo veo ni en las peleas de campeonato que son las chingonas, ¿por qué he de ver la de un güey novato de Uzbekistán contra la de un desconocido mexicano? Para mí el box mexicano son: el “Puas” Olivares (porque era bien chingón y ahora es un alcohólico sin dinero), el “Maromero” Paez (porque también era bien chingón, daba marometas, se cortaba el pelo bien loco y se llamaba Jorge), Julio Cesar Chavez (que estuvo de moda cuando yo era un niño y ha sido el más cabrón) y ya.

Basta de tratar de sentirnos mejor en base a los logros de una persona con la que sólo compartimos el haber nacido dentro de los mismos límites políticos. ¿Por qué estar ávidos de éxitos de los que no tenemos ningún mérito? La delegación mexicana siempre ha ido a pasearse, salvo contadísimas excepciones, ir a la olimpiada es ya un triunfo para el atleta mexicano. No voy a ahondar en si es su culpa, de la infraestructura, de la capacidad (moral) de los dirigentes, cuestión genética o que tenemos los huevos tan grandes que nos estorban para cualquier deporte. Me vale madres, si quiero sentir que soy cabrón voy y hago algo muy chingón: escribir algo bueno, lograr algo en el trabajo, ligarme a una vieja, pasar un videojuego, practicar YO un deporte, hacerme una chaqueta o lo que sea, pero en base a una acción mía, no de alguien más.

No sé si estoy amargado pero a mí las olimpiadas lo único que me dicen es que prenda la tele a la hora que la prenda me voy a topar con un deporte que yo ni sabía que existía. Bah.

17 agosto 2008

Caso de Estudio

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Vamos a plantear una situación hipotética:

Tú y un amigo entran al baño de un lugar público (restaurante, antro, oficinas o lo que quieran), los dos van a orinar, al llegar ven tres mingitorios, ¿cuál queda libre?
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Si la respuesta no es bastante obvia para ti una de dos: o eres mujer o se te hace agua la canoa.
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¿No?
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Pssssssssss.
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Ok. Queda libre el de en medio. Siempre. SIEMPRE.

Hace meses que conozco esta pregunta y se me hizo muy cagada porque los hombres en chinga responden correctamente -salvo algunas excepciones que ya etiqueté-, pero las mujeres no tienen la más remota idea de cuál o por qué.

Ayer mientras orinaba en la empresa -en uno de los mingitorios de los extremos, claro- me quedé pensando en esto -había tomado mucha agua-, y me di cuenta de que en realidad no es culpa de las mujeres el no conocer la respuesta a esta pregunta -por fin una cosa que no es su culpa, pinches viejas-. La causa es una situación bastante cagada por contradictoria: los hombres nos la vivimos haciendo alarde de nuestro miembro (al menos en México, debe ser porque Dios nos hizo más pitones):

Si una vieja terminó con su güey le preguntas:
-¿Y por qué? Ahhh, de seguro la tiene chiquita.

Si te quieres burlar de un amigo le dices:
-El Calleja tiene un pirrín.

Si a alguien le da miedo algo comentas:
-Se le escondió.
-Se le hizo chiquita.

Si alguien logró un acto heroico o salió avante de una situación difícil dices:
-¡Qué huevotes!

Si una persona es la mejor en su actividad dices:
-Phelps es una reatota.
-Mulder es una megaverga venuda y bien paradototototota.

Si hay alguien que se la pasa pretendiendo ser superior a los demás dices:
-Pobre, está acomplejado, seguro la tiene chiquita.

Creo que dejo claro mi punto. Pienso que es normal que en esas condiciones las mujeres imaginen que cuando los hombres entramos al baño, cual Jedi Master, sacamos nuestro inmenso lightsaber y comenzamos a soltar madrazos al cabrón más cercano, que ya está preparado con la guardia bien arriba y comienza una tremenda disputa que termina luego de haber madreado dos o tres paredes y atravesado al más pendejo que haya pasado por ahí. Seguro creen que cuando vamos a mear entramos al baño, nos bajamos la bragueta, sacamos nuestro miembro, nos quedamos parados un rato frente al espejo, no para vernos nosotros sino para que nos vean los demás, exhibiendo nuestro rifle, nos fumamos un cigarrillo, pasamos a mear, nos la sacudimos con ambas manos (recuerden que más de tres sacudidas ya es jalada), regresamos a lavarnos las manos, estiramos un poco frente al espejo, caminamos hacia la puerta, guardamos todo en su lugar y salimos. Nada más falso.

La verdad es que –y me parece curioso como ya lo mencioné, por irónico- los hombres somos bastante pudorosos en el baño. Entramos de preferencia solos, pero si resulta que por azares del destino entra alguien con nosotros y no hay un mingitorio de espacio, te ocultas lo más que puedes en la pared divisoria, si es de esos largos sin divisiones te sacas la reata y la sujetas con una mano tratando de dejar lo menos posible a la vista (no vaya a ser que se le antoje a un puto), la sacudes tímidamente, la metes de inmediato al pantalón, sueltas un suspiro de alivio y caminas tranquilo a lavarte las manos.

Si llega a pasar que al llegar a los mingitorios están todos ocupados, haces fila pero dejando una distancia considerable, no debe ser cómodo estar echando una meada mientras un cabrón te respira en la nuca, pero peor que eso, te preocupa que el cabrón de atrás esté lo suficientemente cerca de ti como para verte la reata mientras orinas, porque si lo está, seguro lo intentará porque es puto.

Afortunadamente nuestro pudor empieza y termina al cruzar esa puerta, quedándose siempre encerrado en ese cuarto, dejando lugar así a toda clase de comentarios cagados y presunciones que solamente tu vieja podrá desmentir.

Y como yo no estoy en el baño los dejó enterándolos sin el menor despacho que sí, tengo un pitote.








UPDATE:

¿Ven cómo si es ofensa?




Y sigue la mata dando: