12 agosto 2005

En Familia con Chabelo

De inmediato comencé a correr. Todos se amontonaban tratando de salir. Toño que iba delante de mí tropezó justo en la puerta, lo salte y seguí corriendo. En cuanto me sentí a salvo, volví la mirada y ahí estaba de nuevo el cabrón, Toño atrás de mí, como si nunca se hubiera caído. Hasta la fecha no me explico como es que se pudo levantar tan rápido, pero lo hizo. Tanto miedo nos infundó el perro de Chabelo.

4 días antes:

Era un día normal en la preparatoria (con normal me refiero a que había faltado uno –o varios- maestros), en una de esas horas de ocio, estábamos sentados en la “banca” que estaba bajando las escaleras de nuestro edificio: Pinky, Fave, Toño, Dante y yo.

Chabelo era un cabrón de 2 metros de estatura, 1.98 para ser exactos, de complexión ligeramente robusta; sobra decir a quien tenía cierto parecido su cara. Él siempre estaba al pendiente de los éxitos pop del momento (Britney Spears, M2M, N’Sync, etc.) y de las series de televisión que se transmitían en esos momentos (Buffy, Popular, Dawson’s Creek, etc.), de hecho, a mí siempre me dio la impresión de que él soñaba con llevar una vida al más puro estilo adolescente de clase media-alta de serie gringa. A veces se te acercaba haciendo un comentario a cerca del nuevo disco del artistilla en turno, o del episodio de tal serie transmitida el día anterior; comentario que siempre obtenía como respuesta un seco: “ahhh si”, mientras veía como su interlocutor se alejaba caminando de él. Así es, Chabelo no tenía amigos. Nunca he estado de acuerdo con la imagen que nos muestran en películas a cerca de los estereotipos de los estudiantes: el popular, la líder de porristas, los raros, los nerds, los extranjeros, etc. Pero en este caso podríamos decir que él se adaptaba perfectamente al rol del rechazado que ya tantas veces hemos visto. Solo como anécdota, recuerdo la vez que mando un mail a la dirección de casi todos los del salón que tenía como título: “El éxito del mumento” (sí, mumento) y contenía la letra de Lucky de Bitchy Spears.

Así que ese día "normal" de clases, cuando se nos acercó y nos dijo: “oigan cabrones, mis papas no van a estar el fin de semana, vamos a hacer una fiesta” fue de lo más normal que todos le hayamos dicho “si, si aja”, solo para que siguiera su camino y no se entrometiera más en nuestra conversación. Apenas desapareció, todos comenzamos a decir cosas como:

-Una fiesta en casa de Chabelo, que hueva.
-El cabrón quiere hacer una fiesta para ser aceptado, que feo.
-No mames, imagínate la música que va a poner.
-Ahh que pinche Chabelo.

Solo Pinky permanecía en silencio, pensativo. De repente levanto la cabeza (digo, la cara, pinches marranitos), nos miró a los ojos y dijo con una sonrisa en la cara:

-¿Y si le hacemos un desmadre?, es decir, sí, vamos a su casa, hacemos una fiesta, invitamos a toda la gente que podamos, que se atasque la casa, y al final destrozamos todo lo que podamos, ¿qué les parece?.

Por algo Pinky siempre ha sido una especie de líder dentro del desmadre, no es raro que llegue con una idea nueva, loca y malditamente divertida. Y esa fue quizás una de las mejores. Todo fue meticulosamente planeado. Bueno no, la verdad no, solo invitamos a un chingo de gente, prácticamente todo el grupo estuvo ahí, más otra veintena de personas que conocíamos de la escuela y uno que otro colado. Cabe aclarar que la casa de Chabelo no es muy grande, por lo tanto si estábamos un poco apretados.

Llego el día, gran parte de nuestros compañeros se fueron directamente de la escuela a la casa de este cabrón; otros no (los limpios), primero fuimos a bañarnos a nuestras casas, comimos algo, y ahora sí, como a las 5 de la tarde, aparecimos en la zona de desastre.

Al principio todo estaba muy tranquilo, sentados en la sala y el comedor de casa de ese güey, echando cheve. El desmadre comenzó al agarrar alguien lo que había en el frutero: manzanas, duraznos, plátanos y uvas comenzaron a volar por los aires, estrellándose contra muebles, pared y especialmente la jeta de algún pobre cabrón distraído (y colorado después del impacto). Hasta ahí, Chabelo era feliz, pareció no importarle que las paredes de su casa se mancharan un poco, al fin y al cabo, por primera vez era incluido dentro del desmadre, era uno más de nosotros divirtiéndose.

Lo que siguió fue aventar las botellas de refresco vacías hacia el ventilador del techo, solo para ver como regresaban disparadas y golpeaban a algún cabrón. De pronto comenzó a armarse la campal, empujones, madrazos, cabrones saltando en los sillones, las sillas del comedor se desarmaron, nos valió madres, solo aventamos los pedazos de madera por la puerta y seguimos en el desmadre, alguien se encargo de embarrar pasta de dientes en las ventanas, el papel de baño se encontraba dentro de la taza (creo que aquí Chabelo se empezaba a enojar), solo de un extremo, mientras alguien le bajaba para ver si se iba desenrollando, un cabrón orinando en el lavabo (pues la taza estaba ocupada con tan importante experimento), el shampoo derramado por el suelo de todo el baño, los platos de botana de repente aparecieron llenos de comida para perro, flotando en refresco, las sillas que habíamos sacado desarmadas ya estaban de nuevo adentro de la casa, un poco chuecas, pero el Elvis se las ingenió para armarlas. La campal seguía en la sala, un cabrón se subió a un sillón y salto lo más alto que pudo, rebotando cual balón de fútbol en el techo, tardo como 10 minutos en reincorporarse. Por fin Chabelo estalló, de un grito nos hizo salir a todos al patio, y ahí íbamos, cagados de risa, corriendo; afuera nos encontramos con unos cabrones saltando sobre el techo de la casa del perro, el cual, mide como 2 metros y se encontraba aislado en la azotea. Pinky lo único que hacía era cubrir su estéreo mientras la ola humana pasaba, no se por qué lo llevo, si él mismo propuso hacer un desmadre, para que llevar algo valioso, pero bueno. Fue entonces cuando nos dimos cuenta, acababan de soltar al perro, yo ni siquiera lo ví, solo escuche el grito de: “¡¡Ahí viene el perroooooo!!” y patitas pa’que las quiero.

De inmediato comencé a correr. Todos se amontonaban en la puerta, tratando de salir. Toño que iba delante de mí tropezó justo en la puerta, lo salte y seguí corriendo. En cuanto me sentí a salvo, volví la mirada y ahí estaba de nuevo el cabrón, Toño atrás de mí, como si nunca se hubiera caído. Hasta la fecha no me explico como es que se pudo levantar tan rápido, pero lo hizo. Tanto miedo nos infundó el perro de Chabelo.

Una vez afuera un güey (el que se había pegado en el techo) comenzó a saltar sobre el carro de Chabelo (ahora que lo pienso, ese cabrón tenía una fijación por saltar sobre las cosas). Todos estábamos afuera, y lo estuvimos durante unos quince minutos, hasta que se calmó el asunto y fuimos invitados a entrar de nuevo.

El Fuck You le decía a Chabelo:

-Güey, alguien, alguien arranco tu- deja algo sobre una mesa que estaba junto a él- alguien arranco tu timbre.

Todos volvimos la mirada hacia lo que acababa de depositar el Fuck You sobre la mesa y era la caja del timbre tal cual, definitivamente alguien la había arrancado, hasta la fecha el apodo de mentada de madre sigue negando haberlo hecho él.

De rato llegó la hermana de nuestro anfitrión, algo así como tres años mayor que nosotros (y con nalgas de cebolla, porque están para llorar, Pinky dixit); venía acompañada de su novio. Comenzó a regañarnos a todos, soltando el típico discurso de: “no puede ser, se les abren las puertas de nuestra casa y acaba haciendo esas mamadas”, yo solo veía las caras de todos tratando de contener las risas mientras yo hacía otro tanto. Al cabo de dos cheves se convirtió en una de nuestras mejores amigas, y hasta se cagaba de risa de todas las pendejadas que habíamos hecho.

Fave agarro la peda a gusto, era una de sus primeras creo, pero ya tenía que irse a su casa y estaba bastante preocupado, así que comenzó a divagar: “¿cómo hago para que se me baje?, ya sé, comiendo algo, pero no, no mames, en casa de Chabelo hay pura comida para perro, ¿entonces?, ahhh ya se, haciendo ejercicio”. Acto seguido: el cabrón comenzó a correr como alma que lleva el diablo a media calle por toda la colonia. Ahí vamos persiguiendolo 3 cuadras hasta que por fin lo alcanzamos y casi le metemos una putiza a ver si así se le baja, pero lo pendejo, correr a media calle pedo en la noche, esta bien hacerlo en un campo de golf, sobre la banqueta, en un cerro o cerca de un desfiladero, ¿pero a media calle?.

El resto de la fiesta fe bastante tranquilo ya, llegó Marybel y se veía muy guapa, iba con Tito. Lo más remarcable es quizás que el galán de la escuela, el güey que traía muertas todas las viejas, el Brad Pitt del CBTis 118, el mismo pendejo que se pegó en la cabeza, que saltó sobre el carro de Chabelo, que prometió ponernos bien pedos con unos “Tonayans” cuando ya no había varo para más, pero que al putearlo dijo: “aguanten, aguanten” y saco dos cheves de su chamarra; ese güey estaba intentando ligarse (besar de hecho) a una vieja que digamos… no voy a decir que estaba fea, pero entro los hombres la conocíamos como Yoda (sí, el mismo de Star Wars). Para su ¿desgracia?, la vieja se le fue viva, porque llegaron por ella.

Aún perduran en la memoria los comentarios que nos hizo como:

-No mames, ¿por qué no la había visto en la escuela?.
-Esta bien bonita.
-Ya casi me la ligaba, nomás que llegaron por ella.

Y a los cinco minutos ya estaba tratando de ligarse a otra amiga, que también acabo mandándolo a la chingada, muy a pesar suyo, pues no le desagradaba mucho la idea. Por supuesto que el lunes siguiente el cabrón no se acabo la carrilla, pero lo que es peor aún, no me quiero imaginar que habrá pensado al ver a la vieja que se quiso ligar primero, no me sorprendería si después de eso no volvió a probar gota de alcohol.

Y así es como esta fiesta destructiva acabo a eso de las 9:00 de la noche (Toño seguía sobándose por el madrazo que se metió al tropezar en la puerta), si ya se, bien temprano, pero 4 horas bastaron para destruir una casa, empedar a dos o tres cabrones y generar un chiiingo de anécdotas. Buena fiesta.

8 comentarios:

Raul dijo...

Solo puedo decir...
Mulder se la comeeeee.

Ahh y eran unos manchados.

mehnnina dijo...

hola mulder.
quizas ya para estas fechas ni te acuerdes de mi, pero bueno es poco el tiempo y cuando hay a veces el cansancio vence, pero no me olvido de ti y aprovecho ahora para enviarte mis mas sinceros saludos.
en verdad te aprecio muchisimo

Just a little Emo_tional dijo...

JAJAJA
Al princpio cuando me di una vuelta por estos lares me dio weba leer tu post laaargototote pero ahora que lo leo me cagaba de la risa.
Me trajo muchas memorias iguales o parecidas... espejos quebrados, pastel en las paredes, vomito en las bolsas de "Doritos Guacamole", las viejas que se andaban casi encuerando de lo pedas... etc.

Saludos

ellobofox12345 dijo...

Muy interesante, muy parecida a una mia, pero aca rompimos los lavamanos de 3 baños, aventamos muchos zapatos de un cuarto a la piscina y...y...ya se me ocurrio un post.....

ENANO dijo...

JA JA JA NO MAMES ME ESTOY CAGANDO DE RISA ES QUE ESA "PEDA" ESTUVO POCA MADRE PINCHE CHABELO ME PREGUNTO SI ALGUNA VES VOLVERA A SENTIRSE ACEPTADO??? Y LO MAS MAMON ES QUE A ESE GUEY SIEMPRE LE DIO ORGULLO SU FIESTA QUE POCA MADRE...

Dante dijo...

No mames, que peda, pero que peda. Como me da risa cuando recuerdo a la hermana de chabelo regañándonos y a su güey chupando bien contento. ¿Te acuerdas de pinky haciéndola de dj con las mochilas?.

Que buenas pedas, por cierto, Trejo si le dió dos que tres kikos a Ana, no?

Anónimo dijo...

Yo que chabelo les katafixiaba a su hermana bola de desmadrosos de mierda, que pendejo el chabelo jajaja

Anónimo dijo...

Y q paso con el perro q salió a perseguirlos?? Q fue el héroe q puso orden a su desmadre?