29 diciembre 2005

A Tirar Mierda

Veamos estimados lectores, una adivinanza: ¿quién es marica, pendejo, feo hasta su puta madre, falto de creatividad, tiene muchos blogs y por encima de todo se cree gracioso?, jajaja, sí ya se, di muchas pistas, no te costó trabajo adivinarlo, pero digámoslo todos juntos:

¡¡¡José Luis Ávila Herrera!!!

¡Así es!. Desafortunadamente la mayoría de los bloggeros mexicanos ubicamos a éste sujeto. Y es que todo comenzó hace algunos meses, no recuerdo en que blog vi un mensaje que llamo mi atención, era algo así como: “¿Ya vieron el blog del güey que se va a suicidar?, sólo pícale a mi nombre”.

Yo como todo buen amante de la vida que soy, corrí de inmediato a ese enlace para asegurarme de que no se cometiera una pendejada, había ya como 60 comentarios, de los cuales aprox. 58 eran para decirle que no se matara, incluyendo [suena un violín de fondo y el ambiente se ilumina sólo a media luz] uno realmente conmovedor de un señora de 72 años, Doña Chonita o algo así, inspirándolo a seguir vivo [se acaba la música de violín, las luces se encienden de nuevo y todos se limpian las lágrimas atoradas en los ojos]. Mi alentadora opinión no se hizo esperar: “Me mocho un huevo y me rasuro el otro si te matas”. Pero hasta el momento (sí, acabo de ver hace un segundo) tengo todavía dos y bien peludos. ¿Cómo es esto posible?.

En el post (post que por cierto, no encontré ya, no quiero decir que lo haya borrado, porque, ¿por qué habría de hacerlo?, tal vez siga ahí, pero no me voy a detener mucho tiempo a buscar en blogs olvidados por Diosito misericordioso –a pesar de ser taaaaan mencionado ahí-) donde aseguraba que su vida era una mierda, que sus negocios fracasaban, que ninguna vieja lo pelaba y que tenía la verga como spaghetti (entre otras cosas) aseguró que se iba a matar el día 12 del mes 12 de este agonizante año 2005, a las 12:12. ¿Pueden notar lo poético en esto?... ya se, yo tampoco.

Es obvio que cualquier cabrón que se quiere matar no avisa. Lo hace. A lo mucho suelen dejar una carta de despedida a sus seres queridos, JAMÁS avisan antes, entonces, ¿por qué decirle a cientos de personas que no lo conocen, que en su vida lo han visto, que ni siquiera se interesan por tener trato con él y a los que le vale pito a fin de cuentas lo que le suceda?.

En una palabra: publicidad. No es necesario ser un genio para saberlo, basta con ver como se dispararon sus visitas desde entonces. Quiero suponer que en ese momento este sujeto se sintió realizado, tenía visitantes de a montones, sus contadores reventaban, podía codearse con lo más bajos blogstars (sólo en cuanto a visualizaciones de página, jamás en calidad), era feliz pues.

¿Pero qué pasa si después ya no tienes nada interesante por decir?, te quedas viendo como disminuye la afluencia a tu blog y comienzas a añorar lo que alguna vez tuviste (por las malas pero lo tuviste).

En mi caso, desde que dejé ese comentario jamás volví a visitar el blog en cuestión, nadie que haga eso merece ser leído por alguien con más de dos dedos de frente. Por ahí me enteré que se cumplió el plazo y que no se suicidó, que posteo semejante pendejada como que era el suicidio de sus malos hábitos y madres así, no quiero mentir, no lo leí. Simplemente decidí mantenerme indiferente al respecto, era demasiada mamada como para prestarle atención.

Hasta hace poco chateando con Huevo:

Huevo: jajaja, el jose luis avila ya no sabe que hacer para que su chingadera de blog siga recibiendo visitas, ya bajo a la verga
Huevo: ve los títulos de sus post: “Hot womans calientes soccer" para puras búsquedas de google
Mulder: jajaja, que bueno
Mulder: me caga
Mulder: chale, ese güey es el blogger que más me caga
Huevo: sí, pobre pendejo
Mulder: la neta yo ni me meto a su blog
Mulder: sería como hacerle el favor
Huevo: ei
Mulder: muchos lo siguen leyendo nomás para ver que pone
Huevo: pobre güey, me da como cosa, como penita
Mulder: es que no mames, pero mínimo hay que reconocerle que tuvo una buena idea para llamar la atención
Mulder: lo cual hace que me de más asco, es como los programas esos de primer impacto o madres por el estilo
Mulder: tienen raiting a base de pendejadas
Huevo: bah, pero eso de que sirve? en realidad si quieres visitas es porque tienes algo que decir, pero si no lo tienes, para que entonces? donde esta el provecho?
Huevo: es como llamar la atención y cuando ya la tienes, no saber que hacer con ella
Mulder: a eso me refiero
Mulder: pero logró más de lo que logran la mayoría de los bloggers, usando un recurso bastante bajo, que ahora ya no sabe que hacer con eso, es muy cierto
Mulder: además, ¿para qué tanto pinche blog?
Mulder: considerando eso, entiendo porque fracasan sus pinches negocios
Huevo: pobre güey
Mulder: en fin, dejemos de hablar de él

Desde ese entonces me surgió la idea de escribir este post pero una vez más decidí no hacer caso de tanta parafernalia para llamar la atención. Dejar todo por la paz, pero parece que nuestro mártir favorito no se rinde, y vino a dejar un comentario mamón ofreciendo cuentas de G-Mail a éste MI blog. Como siempre me ha cagado el spam, y más el spam que tenga que ver con ese güey, de inmediato lo borré. Pero entonces ya no pude más, tenía que escribir éste post para denunciar la sucesión de pendejadas, pero ya no podría mostrar lo que había comentado… ¿o sí?. Conociéndolo, o pensando como él (tuve que darle 43 cabezazos a la pared de mi cuarto) se me ocurrió que podría haber puesto el mensaje en otro blog, en alguno con muchas visitas, seguro lo encontraría en el del Autor, y así fue, mensaje idéntico, blog tras blog:




Sí, y también lo dejó con Huevo:



Y… ni Sala Verga se salvó:


ahora sí que ¡¡saaaaaalaverga!!


Sabe donde más habrá ido a rogar por visitas, pero indignado por lo que vi, fui a su blog (por segunda vez en mi vida) a decirle de la manera más amable que no me parecia correcto que hiciera eso:




[Nomás como anécdota, al entrar en su blog, el post más reciente anunciaba varias mamadas, entre ellas un proyecto de un software para unificar sabe que programas de chat (disculpen si no recuerdo a detalle, mi cerebro no registra las pendejadas) en el que la NASA (junto con otras empresas e iniciativas públicas) estaba bastante involucrado, ¿pero qué creen?, ohh sorpresa, era una broma del día de los inocentes, chin, por un momento me la creí. No se molesten en buscar esto, ya lo borró.]

La respuesta no se hizo esperar, y al menos debo reconocerle algo, no borró el comentario que le dejé, pero corrió a decirme:




Jajaja, “Felices Fiestas”, es bien irónico me cae, ¿cómo le hará?... para ser taaaan retrasado y no notarlo. “Vino a ofrecer una invitación a G-Mail”, ajá, y E.U. fue a Irak a eliminar la amenaza de armas biológicas. Vamos, te gusta mendigar visitas, acéptalo, mínimo ten los huevos de reconocer eso. Si me quieres ofrecer una invitación me la mandas a mi correo (que creo puedes descubrir donde está) o me lo comentas en el tag, no pones el mismo recado que en otros 10 blogs. ¿O escogiste a tus bloggers favoritos para regalarle cuentas de correo?, ahhhh, ternura de muchacho, ¿me disculpas?, soy un monstruo. Hey, no se por qué pero algo me dice que no es así, ahh sí se por qué, ya lo veremos.

Es entonces cuando otro individuo que había leído y comentado (con gran lucidez) en este blog (chequen 3 y 4 posts abajo), se une a la causa de nuestro suicida arrepentido favorito y decide tirarle mala vibra a un servidor, ¿a mí?, ya se, es increíble, jajaja. Comentó en el blog ese del que tanto me quejo:


¿Me "hiban", o sea que ya no?, ahhh.


A ver, me está diciendo pendejo alguien que YA ENTRÓ al blog este desagradable, leyó nuevamente ahí que no era broma (aunque ya se había especificado en los comentarios) ¡¡¡y sigue pensando que es broma!!!, ja….. ja…… jaja…… jajajajajajajaja, disculpen, no pude contener la risa. Sólo para ver de qué clase de idiota se trataba, decidí entrar a su blog, no tardé en encontrar la respuesta en su primer post:



Dios los hace, luego los abandona y ellos se juntan.


En el título para ser más específico: Inpuntual, iNpuntual, iNNNNNNNpuntual, chale, todo mundo sabe que antes de la ‘p’ va una ‘m’ impuntual, impensable, impertinente, impendejo (si esta palabra existiera, mi iletrado antisocial, tú no lo serías).

Pero recordé cierto comentario dejado unos días atrás, aquí mismo:



televicion
revelde (1)
revelde (2)
reveldes (3)
mesclado


Bien lo dijiste “todo lo que llama la atención los demás pendejos lo quieren seguir”, y ahí vas tras de él nomás porque se iba a matar, pobrecito. Debo pensar por tus comentarios que tú eres antimulder… de corazón, jajaja, tenía que usarlo, ¿qué mamada es esa?, antixxxx… de corazón, pffft.

“No te mates pepelucho, no le hagas caso al Mulder, yo sí te quiero, vámonos a darnos nuestros besitos a un lugar donde los poseedores de blogs feitos puedan vivir felices”. Bueno ese lugar solo existe fuera de la blogosfera mi estimado.

Y les digo, ni tardo ni perezoso llegó pepelucho al blog del antisocial:


¿”Pañal y caca”?, todo mundo sabe que se dice “culo y verga”.
“Hijo del huevo”, “el que se la come”, como prefieras, todo es mejor que “el pendejo que se iba a suicidar”.


Jajaja, hasta tu camote te tuvo que decir que lo de las invitaciones sí era en serio. Pinche antisocial, mejor hazle caso a Changos que dio en el blanco con su comentario:




Volviendo a pepelucho, vamos a basarnos en hechos más reales, durante la redacción de este post tuve que visitar varias veces ese blog, e incluso acabo de leer el dulce texto del 12 de diciembre donde nos comentas que no te ibas a matar, sólo a la parte negativa de ti, que no ibas a permitir ni aceptar más críticas destructivas (al grado que borraste la mitad de los comentarios que te dejaron ahí), que ya no ibas a ofender a nadie, poner la otra mejilla, etc., etc., etc., ¿es lo que has hecho hasta ahora?, ohhhh, perdón, creo que cambias rápido de opinión, ¿o sueltas palabras al aire solo por un poco de vistas (again)?.

Tu nick: «€l Cêntînêlå d€l Ãmõя», juraría que mi prima de 15 años dejó de escribir así hace 2, ¿qué no era eso de niñas de secundaria?, mezclar caracteres raros, mayúsculas, minúsculas, etc. Y bueno, el significado, ¿con eso vas a conseguir vieja?, ¿o será con tu blog de busconovia?, seguro que con el que abriste en perublogs no, jajaja, simplemente patético, buscar novia por internet, chale, supongamos que la consigues, ¿a qué hora la vas a atender si tienes 10 blogs (lo dices tú, no yo) y una empresa que dirigir?.

La Maga: jajaja esperate... tu comentaste en q post de el? el segundo?
Mulder: así es, el primero no admite cometarios
La Maga: "el centinela del amor" jajaja q naco

Y la foto de tu perfil… ¡¡¡no mames!!!, si tú eres tan feo que cuando entre a tu blog cuando lo del post del suicidio y tenías tu verdadera imagen, al verla casi comento: “carnal, mi más sentido pésame, con esa cara, seguro Dios entenderá que te mates”.




Hace rato en msn:

Mulder: hasta siento culero mandarle visitas, no se las merece
Mulder: por lo menos no borro el comentario en chinga
Huevo: el antisocial es otro pendejo que anda de lamehuevos
Mulder: jajaja, ¿contigo?
Huevo: al principio, pero no mames, cualquiera que sea asiduo al blog de ese pendejo no puede estar bien de la cabeza
Huevo: ja, no mames, el guey esta para un psicologo (jose luis avila)
Mulder: pero mal pedo, lo único es a ver si no se suicida luego de lo que escriba
Huevo: jaja

A ver José Luis, si sigues leyendo hasta este punto (no creo que te hayas metido un plomazo en la cabeza), lo único que te puedo aconsejar es lo que ya bien te dijo el Sala Verga, sin la última frase claro:





Es todo lo que tengo que decir.



Nota: a lo largo de este post no puse ningún link a la dirección de esos dos, puesto que mi intención de ninguna manera es mandarles visitas, simplemente denunciar toda una serie de hechos que al menos a mí me parecen lamentables y risibles.

83 comentarios:

Sergei Danilov dijo...

Diablos... jamas creí que "Los Dioses de la blogosfera" en sus ratos libres tuvieran la secreta fijación de observar a las hormiguitas construir hormigueros... me sorprende

Huevo dijo...

Momento, ni Dioses ni fijacion, una pendejada es una pendejada y punto.

¿Ahora resulta que ya ni siquiera uno puede tirar mierda sin que lo acusen de incongruente? anden a cagar pues.

No mamar, yo no habia visto la foto del guey ese, hora ya me da mas penita ajena, eso y ternurita, ¿a poco no es tiernisimo ponerse corbatita y posar ante un fondo pauperrimo para una foto que busca impactar? Parece estudio de la lagunilla.

ElMulder dijo...

Y eso que no viste la que tenía antes, ésta foto la encontré de pura cagada.

Antisocial dijo...

Chale jamas pense ser importante, pero bueno ya esta la respuesta, y ni pedo hermanas, respeto con respeto, y sientanse gigantescos ya que "hacer caso de un pendejo es tan solo engrandeserlo"... acabo de hacerlo

ElMulder dijo...

¿Me engrandeSistesssss di?.

Antisocial dijo...

jajaja.. creo que no es necesario, lo hacen diario tus allegados...

Anonymous dijo...

Yo tambien vi el blog del tipo, en ambas fechas relativas al suicidio y fue una verdadera imbecilidad lo que escribio...

(Shiales a mi no me dejo recado... no soy lo suficiente importante...)

Ni hablar, siempre hay trolls asi en la internet.

BRITO dijo...

Tambien me tocó la mala fortuna de toparme con uno de sus múltiples blogs y al empezar a leerlo, me topo con un post kilométrico donde contaba tooooddaaa su historia de que era pastorcito y cuidaba ovejitas o algo asi.
Obvio ya no regresé a su blog y hoy me topo con este post donde por fin alguien decide denunciarlo

Vleed dijo...

Por cierto, y aprovechando el tema, a las cincuenta primeras personas que visiten mi blog, tendrán el honor de donarme la cantidad de $20,000.00. ¡Sí, leíste bien! ¡TÙ PUEDES DONARME ESA CANTIDAD O MÀS!

Esto no es ninguna broma, aprovecha esta oportunidad y dame tu dinero.
¡Te estamos esperando!

Banco de Imágenes Gratuitas dijo...

ES PARA MI un verdadero honor el enterarme que como regalo de fin de año, recibo de ustedes este maravilloso post.

DESDE HACE ALGUNOS días, he estado preparando mi viaje a Europa y he descuidado mis 23 blogs.

MI RATING ha bajado considerablemente en blogalaxia y creo que con este post que han tenido a bien dedicarme, vuelvo a posicionarme en mejor estrato en la blogósfera hispana.

MUCHÍSIMAS gracias por la dedicación, el interés y la investigación a fondo para escribir este artículo.

Estamos en contacto...

«¡Feliz 2006 para todos!»

Vleed dijo...

...y siguiendo con la propaganda...

¡Visiten el foro de los Grillonautas!

http://elcadillo.1.forumer.com/index.php?showforum=4


...pero si a usté le late la derechosidad, pos jálele pá la Trinchera...

http://www.latrinchera.org/foros/forumdisplay.php?f=2

"Un foro tolerante para gente intolerante"



...pa los que le guste la cultura nipona, lléguenle a su vicio...

http://www.latrinchera.org/foros/showthread.php?t=2009&page=3




...¿ya sabes cuál es el blog favorito del Asimov? ¡Véngashe (sin albur) al sitio de su compagre el Vítor!
http://senderodelpeje.blogspot.com/


De nada...

ElMulder dijo...

Jajaja, pinche vleed.

Antisocial dijo...

chale mulder, que decir del comment que dejaste en mi blogg...
no te sabes otra cosa que tu pinche novelita???...
No sabias que esa palabra ya tiene muchos años???... no sales de tu casa verdad???... chale.

ElMulder dijo...

A ver, "nick" no es blog, "blogger" no es blog, y mientras se mantuvo él en su blog yo no dije nada, pero cuando llego al mio fue el pedo. ¿Contento con esa explicación?

Antisocial dijo...

respuesta del comment en mi "sitio"(de nuevo):

ok entonces como dijiste "hablar de tu vida social no me corresponde" dejemonos de pendejadas, tu en tu blog y yo en el mio, respeto con respeto.

Antisocial dijo...

A y no ataco, respondo a todas las cosas que quieras argumentar de mi en tu blog, no se para que lo haces si como dices ni me conoces...

Padrenatas dijo...

Ouupppsss, ahora entiendo el reproche del buen Changos. En fin, José Luis Ávila... es inocuo para mi, por eso evito ofenderlo.

En cuando al antisocial, jajaja, bueno sì tiene ortografía de niño de primaria... pero de primaria rural donde no hay caminos ni vivienda digna.

La verdad inició muy malote, y ya a la hora se sentir putazos,ya pide respeto y bla, bla,bla.

Hay que asumir con huevitos lo que uno dice, si insultas a alguien y lo llamas pendejo (como el antisocial lo hizo con el Mulder), pues no esperes flores, globos, ni cajas de chocolates.

Si yo digo que el antisocial es un pendejo, con cara de enojado, pero con un IQ bajo, no voy a esperar que me vaya a dar los buenos días a mi blogsito, jajajaja.

Saludos. ¡Y no se pierdan Revelde!, juar juar juar.

kaju dijo...

jajajaja... neta que se me afigura que el pinche antisocial y el ávila este son parientes de la tigresa y el doctor del villar... no mames. que pinches pendejadas...

a mi me tocó hace un par de meses que me dejara un comment spam el pinche wey ese... pero no me deje pura verga.

La Venganza

Cimarron98 dijo...

Dejemonos de pendejadas y mejor sigue posteando temas de morritas. Al menos esas si tienen vinculos (sin albur) mas interesantes.

Saludos

Ga dijo...

«€l Cêntînêlå d€l Ãmõя»
Jajajajaja... no me entra la risa al cuerpo!!
Mejor me dentengo porque, como te dije antes, me das cuerda y empiezo a decir maldades.
Besos

Falso Profeta dijo...

Ya mejor dénse un beso.

Cyrusito dijo...

jajjajajajajaja ke pedo ???? chale.... "me voi a suicidar" estaria chido.. pero estaria mejor si se pegara un tiro y lo transmitiera por shoutcast o algo asi... :) asi todos saldriamos veneficiados... el obtendria visitas... y nosotros nos desasemos de el :P jejejje xD

Licenciada dijo...

ni terminé de leer éste post, me da hueva tanta verdulería... a ver si escribes algo interesante pa la próxima no?

Saludotes!

Outcast_Kyle dijo...

Pues que te puedo decir, yo me entere de este wey por el blog de Raúl y la verdad desde que lei el post de su "suicidio" me lo supuse que erapuro cuento luego ni me aparecí hasta unos dias despues de su supuestamuerte más que nada por morbo (creo que eso queria lograr) y me encuentro su mamada esa, ya ni comentario le dejé porque no valia la pena aunque si noté que varios se la mentaron aunque borró sus comentarios.

Desde ese entonces ya ni me habia importado hasta hoy que veo tu post, y la verdad te apoyo digo quien necesita llamar ese tipo de atención porque cree que su blog es tan importante cmo para que lo visiten tiene pedos pedos a muchos niveles.

Mejor yo me quedo con mi pequeño blog que tendrá solo como 3 visitas a la semana y pongo mis pendejadas y cuentos de hace 60 años y si le agrada a la gente que llegue sola.

Por cierto a los primeros 100 que dejen un comentario en mi blog les regalare un condón usado por el wey que se metía dento de la botarga del gato GC

Pepe el toro es inocente dijo...

A ver licenciada, si quieres leer algo interesante, qué chingados haces aqui?, no mames, deberias estar leyendo cosas interesantes no?, ushale, a la chingada de aqui!

Yat dijo...

Ha de ser muy dificil haber caido en los rankings de blogalaxia. Pero lejos de darle un espacio en tu blog por que no todos nos unimos y les damos un mejor ranking a todos aquellos blogs que estan despues del de JLAH y asi lo hacemos bajar mas jeje. Yo creo que con eso si cuelga los tenis definitivamente.
Saludos.

pedro dijo...

chale hasta pepe el toro entro a ver las chingaderas estas, como si fueran tan importantes.

Junishiro dijo...

Llegando a la Conclusion que el que se la come realmente es el «€l Cêntînêlå d€l Ãmõя».

y mientras el antisocial le soba la espalda.

Mucha Pinche Puteria no?

y si vamos a promocionar sitios.. de una vez el mio... al cabo es gratis...

Http://junishiro.blogspot.com

Miroku Cantera dijo...

Yat: es eso que dices, no visitarle o hacer lo mismo que mulder.

Luego el wey da mal la informacion, dice que 3000 megas, esta bien wey, a duras penas van 2.65GB jajajajaajaja, a lo mejor cree que dando ese tipo de correos va a ganar fans a lo loco.

Que chido por ti mulder por haber publicado esto.. eres mi idolo.

s t e l a z y n e . dijo...

Si se paso de verga el wey aquel, hasta en mi blog que es relativamente nuevo hizo acto de presencia prometiendome su pinche cuenta de gmail obviamente para entrar a su blog.

Polly Ester dijo...

y luego vean su gran fama disque publicar la beta de msn8 cuando microsoft ha dicho lo siguiente:

"MSN Messenger 8 BETA aún no está disponible

Microsoft sólo ha liberado una versión beta de su siguiente generación de software de mensajería instantánea a un grupo selecto de empleados.


Redmond, 28 dic (Microsoft).- La comunidad antivirus ha detectado una amenaza que se presenta a los usuarios como “MSN Messenger 8 Working BETA” y que podría ser esparcida a los usuarios por medio de MSN Messenger. Esta amenaza no explota ninguna vulnerabilidad en la seguridad, sin embargo sí se esparce a través de la lista de contactos del usuario.
Microsoft recomienda a los usuarios que extremen precauciones al momento de aceptar transferencias de archivos. Para mayor información sobre cómo proteger tu computadora mientras utilizas software de mensajería instantánea, visita:

http://www.microsoft.com/latam/athome/security/online/imsafety.mspx

Microsoft sólo ha liberado una versión beta de su siguiente generación de software de mensajería instantánea a un grupo selecto de empleados los cuales han firmado un convenio de confidencialidad que concuerda con los términos uso de MSN. Es por ello que invitamos a los usuarios a NO descargar ninguna versión beta de otro sitio que no sea de la red de Microsoft o MSN, puesto que no se puede garantizar la veracidad de dichos archivos.

conectarse con esa beta es ilegal y además, según Microsoft, perjudicial para la red que sustenta el servicio pues no está preparada para tanta gente."


JAJAJAJAJAJAJAJAJA, el pobre esta desesperado que no se informa bien y gracias a ello, se lleva a sus "fans"

Anónimo dijo...

Jaja, está chido eso. Pinche blog mamón y pendejo, ¿por qué no se mató?, chale, además de pendejo, puto.

D.F.

Isax' dijo...

Balla, Este tipo si que se a ganado el odio de medio Internet :p'

p0stulio dijo...

no pues... que la chupe, no ?

Abelina dijo...

Guau! cuanta polémica! y yo en mi pequeño mundillo de pacotilla en total aburrición..eso me pasa por vivir en Delicias, jua!

saludos!!

SOHO dijo...

Pinche padrenatas mamon! jajajaja ayayayayy! jajajaja

Pirer dijo...

Jaja, pinche Don botanas sigue causando asco en la blogósfera, ya quitó muchas de las fotos que tenía en su perfil..aquí en mi blog tengo una que esta peor, con todo y nauseabunda pose bien acá "intelectual":
http://eldesague.blogspot.com/2005/08/agarrando-botana-con-don-dem.html

Guffo Caballero dijo...

hale, yo pensé que ya se habí suicidado ese vato, snif. Ni pedo. Pásela chido mañana, Don Mulder.

Taren dijo...

Mensaje para padrenatas, no le hagas, que culpa tienen los niños de escuelas rurales de la incompetencia de escritura del antisocial.

El fulano este al fin consiguió lo que tanto deseaba: 38 comentarios. Lastima que no fue en su blog, sino que en uno ajeno, hasta en eso tiene mala suerte.

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

ZERO dijo...

¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

ATENTAMENTE

-ZERO-

HOY LES PRESENTO...

"Una fantasía"

por Sandra



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



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Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
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Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)

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¡¡¡O DEJAS DE MOLESTAR A MIS AMIGOS O TE PONGO 20 MENSAJES COMO ESTE DIARIO!!!

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Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.


Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automóvil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

Luego me pide que pase mi mano por su miembro mientras él maneja. Nunca he sentido una erección tan violenta al contacto con mi mano. Le bajo el cierre y automáticamente me lanzo sobre su verga para pasar por ahi mi lengua y excitarlo aun mas.

Mi boquita está humeda por los jugos que brotan de su miembro. Siento mis labios pasar por su verga y me parecen hechos a su medida. Oh! Dios! Me siento tan mujer en esa posición sumisa frente a él! Es un intercambio de pasiones donde cada movimiento de Sebas se debe a una chupada mía. Estamos unidos por el maravilloso fenómeno del sexo. Soy yo quien provoca la humedad viscosa que brota de su enorme miembro, y eso me hace muy feliz.

Pero estaba lejos de imaginarme lo que pasaría después. Una, cuando está chupando una cosa así, pierde el control y se olvida de todo. Yo estaba entretenida con los jugos que lubricaban mi boca, tragandome un poco, cuando de pronto un grito de él anunció que se venía. Todo un chorro caliente me llenó la boca! Yo medio atorada, seguía chupando desesperadamente, y apenas retiré su miembro de mi boca para descansar un segundo, él se vino de nuevo con una nueva eyaculación más potente todavía que se estrelló contra mi rostro. Tenía su leche en mi nariz, en mis ojos, en mi pelo, en mis orejas, y, por supuesto, en mi boca.

Ahora el problema era lavarme. Sebas me dijo que tenía un amigo de confianza y que podíamos ir a su casa. Me pareció interesante conocer a un hombre mas, así que acepté de inmediato.

Me limpié como pude, pero todavía tenía la cara pegajosa. Cuando llegamos a la casa de Armando, que asi se llamaba su amigo, yo estaba loca de excitación. Mi culito latía de deseo. Me moría de ganas de tener eso que había chupado adentro de mí, en mi intimidad, en mi culito.

Armando me hizo pasar, mientras Sebas estacionaba el auto en el garage. Me dijo que teníamos que aprovechar ese momento, y me arrinconó contra la pared mientras me tomaba de la cintura. De pronto sentí una verga aun mas grande que la de Sebas calentando mi trasero. Un movimiento más, y ya tenía una buena porción de eso adentro de mí, invadiendo mi cuerpo.
Nadie me había penetrado de una forma tan violenta. No pasó ni medio minuto desde que yo entré a su casa, y ya tenía su miembro poderosamente erecto dentro de mi cuerpo. Armando empujó una vez más. Me hizo gritar, pero logró introducirmelo todo. Ni siquiera me había sacado el calzón. Su enorme torre había buscado la manera de evadir mi ropa interior, pasando por un costado y venciendo todas mis resistencias. Yo, en medio de esa descomunal penetración, pensé en la imagen que los dos estábamos construyendo. Me sabía poseida, dominada, penetrada, con mi vestido levantado y mis medias desordenadas. Armando empujaba una y otra vez, y en cada arremetida yo aullaba de dolor y de placer. Si no hubiese sido por la abundante lubricación que emanaba de su verga, no habría podido resistirlo. Pero dulcemente lubricada en mi conducto anal por sus deliciosos jugos, el sexo de Armando era una delicia. Claro que tampoco entraba tan facilmente. Su miembro era ancho, y mi culito debía dilatarse bastante para soportarlo.

Ahora me pregunto si no es ese el estado que mas me gusta. A veces he andado por mi casa, vestida con mucho cuidado y esmero, muy femenina y delicada, y con algo adentro de mi. Al andar, ese "algo" me brinda la sensación de que se mueve y está vivo dentro de mí. Da ganas de estar caminando todo el tiempo, balanceandome, dandome ese gusto tan pecuiar.

Pero con Armando es distinto. No hay lugar para la pausa. Todo es acción, él arremete con más fuerza cuando se acerca el momento de su eyaculación, y sus movimientos se hacen desesperados. Me siento algo húmeda por dentro, y esa fricción me está dando un goce que nunca antes había sentido. Me entrego plenamente a ese placer y ayudo algo con mis movimientos sincronizados con los suyos. (continuará)



Hace unos minutos he tenido a dos hombres en la ventana del chat. Uno de ellos vive cerca de mi casa. Su nombre es Sebas. Es la primera vez que hablo con el. No se por que su manera de hablarme me ha hecho sentirme inmensamente femenina. Tal vez haya sido su descaro para decirme directamente que suele penetrar a las travestis, que se ha reunido con diez de ellas. He imaginado de pronto esa escena con una chica que no soy yo siendo penetrada por el, y me ha dado celos. Lo imagino con una verga enorme y a esas afortunadas que reciben en su trasero toda la potencia de su miembro, que lo acogen en su intimidad para ser aun mas mujeres.
Visto en estos momentos un vestido negro, como la foto de la izquierda. Miro mis piernas, siento lo suave que es mi ropa interior, y sueño con Sebas. Una deliciosa sensación me invade y cierro los ojos para pensar en el. Sueño... alucino... soy una mujer.

Me he citado en Sebas en una calle algo oscura. Recorro con mi automovil el lugar y lo veo parado en una esquina con la ropa que me dijo que vestiría. Se que es el. Estaciono el auto y me decido a bajar para lucirme, moviendo las caderas cadenciosamente, como una verdadera dama.

Sebas me mira y sabe que soy yo. Sin decirme nada, me toma de la mano y me conduce hasta mi auto. Me pide que le de las llaves. Yo, obediente, se las doy. Estoy sentada al lado de él con el vestido levantado casi por completo. Hace los cambios y me roza las piernas. Suspiro por la emoción.

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ElMulder dijo...

Ponme 60 cabrón, no me molesta.

Outcast_Kyle dijo...

the group of the thirdteen strikes back

Obilongo dijo...

La neta fue mucho post para tan pequeña pendejada, jejejeje.

Visiten mi blog y de regalo, una cuenta gmail de "El centinela del amor", jejejeje.

Kaze dijo...

Chale. En serio hay gente sin nada que hacer en sus huecas vidas. Atascar con un chingo de comentarios spameros sacados de los relatos eróticos de Marqueze.net es algo sacado de una retorcida imaginación o una vida social muy pobre. Pobrecitos. Pero pues ni pedo.

Cuídese, Mulder.

Raul dijo...

Pinche Mulder, por lo general eres muy pacifico, pero con este post si te descosiste, no ameritaba tanto.

Lo que mas me llamo la atención es : “Diablos... jamas creí que "Los Dioses de la blogosfera" en sus ratos libres tuvieran la secreta fijación de observar a las hormiguitas construir hormigueros... me sorprende”

Estamos de acuerdo que no eres un dios, tal vez un Troll o un Duende que se la come, pero no un dios.

Saludos y para el día de las mulas faltan 15 días.

Anónimo dijo...

Pues a la verga el jose luis ese no hay nada mas que decir, hasta pena ajena da, el wey ese, un punto menos mi estimado mulder fui a ver el blog de este wey, es como si lo recomendaras no mames

CTZU

Ing. Cardioide dijo...

Si... el tipillo este del suicidio es triste y patetico... En fin...

Saludos!

MiTa dijo...

Pues dirán misa, pero ya era hora de que alguien le pusiera un alto a este tipo, yo creo que todos hemos caído alguna vez en su blog no sin antes pegarnos contra el monitor por tan grande babosada...bien hecho mi Mulder, toda una investigación (no merecía tanta importancia, pero en fin)

También causa ternura el mentado antisocial, tratando de escribir los comentarios ya sin tanta falta de ortografía, pobrecito, a de haber tenido un diccionario a su lado jaja

Feliz año nuevo mulder!
Byeeeeeeeeeeeeeeeee

Anónimo dijo...

Y sólo queda una pregunta al aire:

¿Por qué vergas no se suicidó completo, pues?

El Autor dijo...

Pinche Mulder (se la come), reporta a Zero a Blogger, verás como en menos de dos días le quitan su blogsito, ergo, su mundito.

Ya dejen en paz a este pendejo Jose Luis no-se-qué, mejor hay que organizar una pinche campaña crapulosa (tipo la mulderselacomemanía), pero para chingarnos a este pendejo.

Creo que hablo por todos los bloggeros con los que me llevo remotamente bien cuando digo que "Con gusto le tiramos el teatro a este pendejo y hacemos que lo veten de Blogspot".

-El Autor.

PD: A ver si no se suicida y cargamos con el peso de un muertito virtal... ¡Ay amacita!

Jorgito dijo...

Yo le comenté lo mismo al wey ese, que había utilizado una excelente estrategia de publicidad y lo felicitaba... Pero igual borró mi comentario, así que no acepta ni siquiera una felicitación!

Que pena que no se suicidara... ni hablar.

CH!LL dijo...

cuando ví 80 comentarios aca, dije "a huevo este wey floodeo el post" que pinche miedo de táctica eh, es peligrosisimo el exceso en comentarios, !CUIDADO MULDER¡ prestigiados doctores del discovery channel han descubierto que el exceso de comentarios causa diarrea severa. Uy que peligroso muchos "comments" si es bien malote el wey

Pistorius dijo...

Yei!!! de hoy en adelante sabré donde leer relatos eróticos!!!!

ja ja ja ja ja ja ja ja ja

Anónimo dijo...

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