30 julio 2005

Plantones

No hablo de las manifestaciones solicitando alguna acción, ese tipo de plantones no han afectado mi vida directamente hasta este momento. Hablo del acto de esperar como idiota a que alguna persona llegue a donde habían acordado verse, sin resultado alguno.

Yo diría que hay dos tipos de plantones: los que te molestan-decepcionan-desagradan, y los que agradeces hayan sucedido.

A todos nos ha pasado alguna vez, no falta el típico güey orgulloso que no lo va a admitir, pero hasta a la vieja más buena le ha sucedido; es de esas cosas que te toca vivir, quieras o no, y generalmente cuando menos lo esperas.

Si de por sí, resulta completamente desagradable el hecho de esperar a alguien (al menos para mi), aunar esto a que esa persona nunca llegue, es como para ponerse de un humor de la chingada. Trátese de novia, amigos, cita de trabajo o estudios, etc.

Yo tenía una novia (Alejandra), que (nomás de acordarme me vuelvo a encabronar), tenía la bonita costumbre de llegar media hora tarde, a donde fuéramos, bueno, la verdad solo fueron dos veces, pero con esas bastaron. Pero el colmo fue el día que quedamos de vernos en un lugar completamente diferente al sitio en que nos veíamos regularmente. Ella llegó al de costumbre. Así que sí, eso cuenta como un plantón, para colmo, de ahí nos íbamos a ir al cine, y yo, como todo buen sujeto organizado que soy, ya había comprado los boletos. Por supuesto, no vimos esa película; para el momento que las cosas se aclararon, ya había transcurrido casi la mitad del filme.

En otra ocasión me encontraba esperando a cierta amiga, llegué a la hora acordada al lugar acordado:

Mulder a los 5 minutos: bueno, cualquiera llega 5 minutos tarde, no seas mamón.

Mulder a los 10 minutos: ok, entiende que es mujer, seguro se está arreglando, 10 minutos tarde para una mujer están permitidos, pero ¡puta!, como me caga esperar.

Mulder a los 15 minutos: ¡chingada madre!, yo me largo de aquí, que al cabo ni quería venir, como me recontraemputa esperar, adiós.

Solo para que al dar la vuelta a la calle, aparezca esa persona que estabas esperando, con una sonrisa en la cara y te diga: “Hola”. Tu no puedes más que pensar: “¿Hola?, jajaja, chingada madre, ya llegaste, pero lo emputado ya nadie me lo quita, ahora voy a estar de un humor de perros, más serio de lo normal y pensando pestes por un rato”.

O los amigos con los que quedaste de ir a jugar fútbol (o verlo), y jamás llegaron, bueno, una vez si llegaron… dos horas tarde. Chingao, ¿qué ya nadie respeta el tiempo de los demás?.

Una vez, bueno, ya dos, me salieron con la mamada de:

Impuntual es tanto el que llega tarde como el que llega temprano”, tratando de justificarse.

Afortunadamente para ellas, yo soy muy educado, pero no me faltaron las ganas de tirarlas al suelo de una bofetada, de preferencia con la parte externa de la mano (cual buen padrote), para después soltarles dos o tres patadas (que dependerían del grado de dolor que calculara ella está sintiendo de acuerdo a lo que percibieran mis oídos), y terminar con un escupitajo de mi parte hacia su humanidad (de preferencia con flema, pero no me salen bien), darme media vuelta e irme diciendo: “pues yo fui impuntual llegando temprano y tú llegando tarde, ¿cómo acabamos?, ¿verdad que no es lo mismo?... Pendeja”.

No se quien habrá sido el inteligente (y estoy siendo muuuuuuuuuuy sarcástico) que dijo esa pendejada maestra por primera vez, pero como a mi me caga esperar, trato de que jamás nadie me espere, cosa bastante irónica, ya que debido a esto, casi siempre termino esperando a la gente. Pero simplemente al hacer esto, uno espera (¿otra vez?), que la(s) otra persona(s) hagan lo mismo. Pero como vivimos en México, país con un chingo de tráfico, donde siempre tus papas o tus jefes te ponen a hacer una labor maratónica justo cuando te dispones a salir, donde las llantas de los carros siempre se ponchan, las calles están cerradas, los camiones no pasan, y demás pretextos, no puede haber reciprocidad.

En fin, no me acaban de plantar (aunque parezca lo contrario), es solo que al acordarme me vuelvo a encabronar. Y si quieren que algún día yo pierda algo del ya de por si poco respeto que llego a sentir por la mayoría de ustedes, simplemente déjenme plantado, o lleguen tarde, con un hermoso pretexto idiota. Chingao, que bueno que ya se acabó.

3 comentarios:

Lolita dijo...

Yo soy una impuntual cronica. Desgraciadamente, solo salgo con idiotas que me lo permiten. Una vez, un wey me espero como dos horas, no mamar...Tenía un novio irresponsable, perdido en el tiempo, impuntual y demás, pero yo soy más impuntual y lo dejaba esperando a pesar de que ya había llegado él tarde. Se enojaba, pero a la otra era lo mismo. Mi último novio siempre llegaba 20 minutos tarde, eso me permitía planear la hora de llegada.

Caro Azul dijo...

Ahhhh chingá? quien demonios dijo eso de “Impuntual es tanto el que llega tarde como el que llega temprano”

Coincido contigo, me reteencabrona estar esperando gente... snif.

A veces te hacen pensar que los defectuosos somos los puntuales, chale.

Y las viejas que se excusan en lo de la "arreglada" me cagan. Simplemente, hay que saber calcular tiempos y hacer las cosas con la suficiente anticipación. Ches huevonas...

ohh... ya me enojé nomás de acordarme, también.

Saludos, pues.

Huevo dijo...

jajajaja, ¿a quien crees que mande a la chingada el lunes por dejarme esperando (de nuevo)?

jajajaja.