31 julio 2005

Canción de la Semana

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Depeche Mode es un grupo al que al menos yo le he notado algo curioso: a toda la gente que le pregunto por ellos, le gusta su música, sin embargo, no conozco a nadie que tenga un disco de ellos. Lo cual me parece sorprendente, considerando que los discos de recopilación que han sacado están llenos de éxitos y canciones que a pesar de mantenerse dentro de una misma línea, resultan muy diferentes entre sí.

Alguna vez me preguntaron que si pudiera tener la voz de cualquier cantante famoso, ¿la de quién escogería?, después de pensarlo un poco más de 7 horas mi respuesta fue contundente: la de David Gaham.

Se podrán decir muchas cosas, pero para mí, Depeche Mode es un grupazo, no pasa de moda y sigue entregando trabajos de calidad llenos de creatividad. Es por eso que, la canción de esta semana es de ellos. ¿Quién diría que la guitarra más enferma que he escuchado no es propiamente de un grupo de rock?.

En serio, esta canción tiene una atmósfera extrañísima, acompañada de la siempre dominante voz de David Gaham, y ya lo mencioné, la guitarra que hace su aparición más adelante de media canción es simplemente fenomenal, cosa de locos. Pero ya hable mucho de ellos, bájenla, escúchenla, disfrútenla y vuélvanla a escuchar. Luego me lo agradecen.

Depeche Mode - Useless

30 julio 2005

Plantones

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No hablo de las manifestaciones solicitando alguna acción, ese tipo de plantones no han afectado mi vida directamente hasta este momento. Hablo del acto de esperar como idiota a que alguna persona llegue a donde habían acordado verse, sin resultado alguno.

Yo diría que hay dos tipos de plantones: los que te molestan-decepcionan-desagradan, y los que agradeces hayan sucedido.

A todos nos ha pasado alguna vez, no falta el típico güey orgulloso que no lo va a admitir, pero hasta a la vieja más buena le ha sucedido; es de esas cosas que te toca vivir, quieras o no, y generalmente cuando menos lo esperas.

Si de por sí, resulta completamente desagradable el hecho de esperar a alguien (al menos para mi), aunar esto a que esa persona nunca llegue, es como para ponerse de un humor de la chingada. Trátese de novia, amigos, cita de trabajo o estudios, etc.

Yo tenía una novia (Alejandra), que (nomás de acordarme me vuelvo a encabronar), tenía la bonita costumbre de llegar media hora tarde, a donde fuéramos, bueno, la verdad solo fueron dos veces, pero con esas bastaron. Pero el colmo fue el día que quedamos de vernos en un lugar completamente diferente al sitio en que nos veíamos regularmente. Ella llegó al de costumbre. Así que sí, eso cuenta como un plantón, para colmo, de ahí nos íbamos a ir al cine, y yo, como todo buen sujeto organizado que soy, ya había comprado los boletos. Por supuesto, no vimos esa película; para el momento que las cosas se aclararon, ya había transcurrido casi la mitad del filme.

En otra ocasión me encontraba esperando a cierta amiga, llegué a la hora acordada al lugar acordado:

Mulder a los 5 minutos: bueno, cualquiera llega 5 minutos tarde, no seas mamón.

Mulder a los 10 minutos: ok, entiende que es mujer, seguro se está arreglando, 10 minutos tarde para una mujer están permitidos, pero ¡puta!, como me caga esperar.

Mulder a los 15 minutos: ¡chingada madre!, yo me largo de aquí, que al cabo ni quería venir, como me recontraemputa esperar, adiós.

Solo para que al dar la vuelta a la calle, aparezca esa persona que estabas esperando, con una sonrisa en la cara y te diga: “Hola”. Tu no puedes más que pensar: “¿Hola?, jajaja, chingada madre, ya llegaste, pero lo emputado ya nadie me lo quita, ahora voy a estar de un humor de perros, más serio de lo normal y pensando pestes por un rato”.

O los amigos con los que quedaste de ir a jugar fútbol (o verlo), y jamás llegaron, bueno, una vez si llegaron… dos horas tarde. Chingao, ¿qué ya nadie respeta el tiempo de los demás?.

Una vez, bueno, ya dos, me salieron con la mamada de:

Impuntual es tanto el que llega tarde como el que llega temprano”, tratando de justificarse.

Afortunadamente para ellas, yo soy muy educado, pero no me faltaron las ganas de tirarlas al suelo de una bofetada, de preferencia con la parte externa de la mano (cual buen padrote), para después soltarles dos o tres patadas (que dependerían del grado de dolor que calculara ella está sintiendo de acuerdo a lo que percibieran mis oídos), y terminar con un escupitajo de mi parte hacia su humanidad (de preferencia con flema, pero no me salen bien), darme media vuelta e irme diciendo: “pues yo fui impuntual llegando temprano y tú llegando tarde, ¿cómo acabamos?, ¿verdad que no es lo mismo?... Pendeja”.

No se quien habrá sido el inteligente (y estoy siendo muuuuuuuuuuy sarcástico) que dijo esa pendejada maestra por primera vez, pero como a mi me caga esperar, trato de que jamás nadie me espere, cosa bastante irónica, ya que debido a esto, casi siempre termino esperando a la gente. Pero simplemente al hacer esto, uno espera (¿otra vez?), que la(s) otra persona(s) hagan lo mismo. Pero como vivimos en México, país con un chingo de tráfico, donde siempre tus papas o tus jefes te ponen a hacer una labor maratónica justo cuando te dispones a salir, donde las llantas de los carros siempre se ponchan, las calles están cerradas, los camiones no pasan, y demás pretextos, no puede haber reciprocidad.

En fin, no me acaban de plantar (aunque parezca lo contrario), es solo que al acordarme me vuelvo a encabronar. Y si quieren que algún día yo pierda algo del ya de por si poco respeto que llego a sentir por la mayoría de ustedes, simplemente déjenme plantado, o lleguen tarde, con un hermoso pretexto idiota. Chingao, que bueno que ya se acabó.

27 julio 2005

Me burlo, aprendo y me divierto

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Como la única razón de ser de mi blog es ayudar a que el mundo sea un lugar mejor, el día de hoy les presento una rápida lección de ortografía, con el famoso blogger: El Autor; quien nos hizo el favor de iluminarnos (osease quitarnos un poco lo pendejos) en cuanto a cierta duda gramática que tenía desde hace tiempo (sí, eso no me lo enseñaron en la primaria). Así que: ¡¡juntos hermanos, leamos este post y conozcamos un poco más de nuestro bello lenguaje: el español, y hagamos un mejor uso de él!! (que mamón).


Mulder: Ese autor, ¿cómo andas?
Deavid Autor: Sentado.
Mulder: a huevo
Mulder: digo, ya que no tienes la hemorroide (comentario referencia a este chingón post)
Deavid Autor: hohohoho
Mulder: oye, tú que eres muy chingón para la ortografía, ¿me podrías dar una rápida explicación de cuando "porque" va junto y cuando separado?
Deavid Autor: Facilísimo.
Deavid Autor: "Porque" (junto) es explicativo, ejemplo: "Huevo es puto porque ama a los hombres"
Mulder: jajaja
Mulder: claro como el agua el explicativo
Deavid Autor: Por qué (separado y acento en qué) es para preguntar ejemplo: "¿Por qué es tan puto Huevo?”
Mulder: ohhhhh
Mulder: ¡¡maestro!!

Con este divertido, claro (y verídico) ejemplo, nuestras dudas quedan despejadas, ahora sabremos manejar las dos variaciones de la expresión “por qué”, y también por qué el Huevo es puto.

25 julio 2005

Conversaciones En Familia

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Nota: antes de comenzar con este post, quiero aclarar lo que es (¿era?) “La Yegüita”. Se trataba de un table, burdel, cabaret; más bien creo que la palabra apropiada es: putero. Que fue famosísimo aquí en Qro. hace ya mucho tiempo.

Una vez hecho esto, puede proceder a la lectura de este divertido post.

Papá (gritando): ¡Jorgeeeee!, acompañame a comprar unas cervezas.
Mamá (entrometiéndose): ¡Ay Jorge (así se llama también mi papá, ¿y?)!, deberías de llevarlo a comprar libros, no cervezas.
Papá: lo voy a llevar a La Yegüita, vas a ver. Le voy a disparar una vieja, y ya de paso, pues otra pa’mi.
Mamá: jaja, si como no, no lo llevas, eres bien codo.
Papá: ahhhhh, ¿me estás retando?.
Mamá: no… no te estoy retando.

Chale, y yo que si quería que me llevara a comprar unos libros.

24 julio 2005

Cover De La Semana

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No mucha gente es fan de los covers. De hecho hay una frase que dice algo así como: “un cover nunca superará a la canción original”. Y si bien, no me gusta pensar que es cierto, no me atrevo a dar ejemplos de lo contrario, ya que los gustos son bastante subjetivos y lo que podría parecerme a mi mejor que una canción de hace 30 años, para otro sería como comparar un diamante con un carbón.

Pero si puedo decir que hay covers que para mi muy particular (y chingón) punto de vista, alcanzan el nivel de la canción original, en esta ocasión los dejo con uno que hicieron dos bandas chilenas: Lucybell Y De Saloon a una canción legendaria de Depeche Mode: Enjoy The Silence.

Algo que hace que esta canción me guste mucho es el hecho de que la versión original fue respetada en gran medida, pero le meten cierta fuerza extra, un poco de furia en la voz y en las guitarras en algunos momentos, que hacen que este remake me parezca adictivo. Y como ya hable mucho, espero haber despertado su curiosidad y le piquen aquí abajo para poder escuchar esta joya auditiva.

Lucybell & De Saloon – Enjoy The Silence

19 julio 2005

Bgo dice... Mulder contesta...

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El día de hoy llego de mi trabajo en el club, como y hago un chequeo rápido de los blogs que visito, solo para encontrarme con una gran sorpresa en el de Bgo. Por alguna extraña razón, decidió dedicarme un post, en el que me compara con el señor David Duchovny (con todo y foto), mencionando algunos puntos del “porque” soy mejor que él. Y bueno, como yo no puedo quedarme sentado, viendo que alguien se forma una buena imagen de mí sin hacer algo, Begoña, aquí están las respuestas (en blanco) a todos tus argumentos (en verde):



  • Mulder es caballeroso y te invita a pasar a su casa, David no te invita a ningún lado.

    Si llegas a casa de Mulder, y se siente cansado, te va a invitar a pasar, para que ÉL pueda sentarse. Si Mulder no está cansado, no entras a su casa.


  • Mulder trae cojines para que sus visitas se sienten, David ni siquiera tiene visitas.

    Mulder trae conjines para que no se canse por su falta de nalgas, no por que sea amable.


  • Mulder es tan galán que muda su conjunto de sillas de jardín a la sombra para que sus visitas no tengan calor, David ni siquiera tiene conjunto de sillas de jardín.

    Mulder muda la silla EN LA QUE ESTÁ sentado a la sombra, la otra ni la tocó.


  • Mulder es tan candente que expone fotos suyas por todo Internet, David expone fotos pero no son tan candentes.

    Mulder expone fotos suyas en internet, en las que aparece disfrazado, con el rostro tapado o haciendo caras, ¿es eso candente?.


  • Mulder te invita a tomar tragos en tapitas, David te invita a tomar en vasos comunes y corrientes.

    Si, pero Mulder no te ha invitado a TI ninguna tapita.


  • Mulder es ingeniero y a él no se le cae el sistema, David sufre de impotencia.

    A Mulder NO se le cae el sistema, Ingeniero será dentro de año y medio.


  • Mulder es un chico peligroso que usa un collar de calaverita acompañado por un bat, David solo usa una cadenota de oro.

    Mulder la cambiaría a David su calaverita y su bat por su cadenota de oro.


  • Mulder es un chico popular, conoce a las personas antes de que ellas lo conozcan a él, David ni siquiera tiene amigos.

    Pues a ti te conocí antes de que tú me conocieras, a nadie más. ¿Y popular?, jajajajaja.


  • Mulder es un chico que obedece a su madre, a David lo dejo su madre por feo.

    Si no la obedezco me pega.


  • Mulder tiene un trabajo como instructor de curso de verano, David tiene un trabajo esclavizante permanente y de por vida.

    Mulder no cobra lo que David, pero bueno, alcanza para unas que otras chelas, tapitas y ehhhh, ¿por qué no?, citas.


  • Mulder disfruta de la compañía de los niños, Michel Jackson también.

    Ehhh, aquí si no veo como es que esto me ayuda o halaga.


  • Mulder tiene una foto de cowboy de lo mas sensual y cautivadora, David solo tiene fotos al desnudo.

    No tengo ninguna foto de Cowboy, tengo una de ranchero, de RANCHERO (ni siquiera de granjero, para las que llegaron a decirme así algún día).


  • Mulder tiene una voz realmente masculina, enviciante y sensual, David tiene la voz de un niño de 11 años.

    Mulder tiene una voz realmente masculina, enviciante y sensual (¡¡es cierto!!, ¿qué hago?, ni modo que mienta).


  • Mulder siempre tendra conversaciones amenas y agradables sobre temas sensuales, David no sabe hablar español y mucho menos sabe expresarse.

    Mulder siempre habla sobre temas sensuales por que Mulder es un pervertido.


  • Mulder tiene un hermano que esta hecho un chango, David ni siquiera tiene perro.

    Mi hermano no es un chango, no llega a tanto.


  • Mulder me queda mucho mas cerca de mi casa que David. (X cualquier cosa, tu sabes..hi hi)

    Mulder te queda mucho más cerca que David, por cualquier cosa, al fin, ya sabes donde vivo.

Claro, y a ver a quien se le vuelve a ocurrir hablar bien de mi.

17 julio 2005

Peleoneros, Policías y Borrachos

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Ya me pasaron la batuta de escribir esto, y pues ahí va, espero que los que estuvieron ahí me dejen sus comentarios para complemetar este relato, las fotos son cortesía de Huevo, quien además se cree muy chistosito el hijo de la chingada y ya las subtituló (¿?, así dice él).

Pues bien, como ya dijo el Huevo todo comenzó con una inocente partida de billar, que en teoría iba a ser de 7:30 a 9:30 p.m., debido a que yo me encontraba bastante desvelado. Sobra decir que el hijo de puta del blanquillo fue durante muchos años un asiduo asistente a este tipo de lugares, por lo tanto es un vago para este deporte (sí, es deporte). Después de 12 juegos el marcador lucía un nada honroso (para mi) 9-3. Y si consideramos el hecho de que, en los 3 juegos que gané, esto se debió a que el Huevo metió la bola incorrecta en el momento incorrecto, el asunto es menos honorable para mi. Aunque bueno, a pesar de eso en algunos juegos llegue a dar batalla, al grado de que ya los dos solamente teníamos que meter la bola negra; pero en otros, el cabrón casi me hace lo que se denomina zapato (o al menos eso dice él), que consiste en dejar a tu oponente con todas sus bolas sobre la mesa, pero se la peló, metí una (¡uy, que bueno soy!).

Ya pasaban de las 9:30, yo había decidido que podíamos alargar esto hasta las 10:00 p.m., cuando se aparecieron mis amigos Edgar y Zanatta, para recordarme de la fiesta a la que nos había invitado nuestro compañero de trabajo Omar, de apenas 17 años. Como yo ya no tenía sueño consideré la posibilidad, se lo comente a Huevo y accedió, así que fuimos a mi casa que está a 3 cuadras de ahí y saqué el carro.



Compañeros de trabajo, ¡ay que bonito!
Nota mental: Huevo olvido la vieja regla de que a la prima se le arrima.


Llegamos a la fiesta solo para descubrir que mis amigos y yo éramos los más rucos (ya no se diga Huevo, que se debió haber sentido como en una guardería). Todos eran chamacos de entre 16 y 18 años. El lugar era el despacho del papá de uno de ellos. En cuanto llegué el borracho de Zanatta me sirvió una cuba que era una verdadera mentada de madre, para empezar, estaban tomando bacacho, y no exagero cuando digo que esta tenía sino más ron que refresco, quizá si cantidades iguales, y el blanquillo está de testigo, el cabrón también la probo. Nomás no entiendo las ganas de ponerse pedo a lo cabrón y desde el primer instante; se supone que el alcohol es para disfrutarlo, para ir pasando de etapa en etapa, no dar un salto de la primera a la última, después de todo, el chiste es que estés tomando algo que satisfaga tus papilas gustativas, no como si fuera una medicina, que sabe a madres, pero va a tener el efecto deseado.



Mulder, Silvia y Edgar

Nosotros platicábamos tranquilamente dentro del despacho, y cuando digo nosotros me refiero a Zanatta, Edgar, Huevo, Cinthia (hermana de Edgar), Carlos (novio de Cinthia), Silvia (mi compañera de trabajo en el club), a ratos el Omar y yo. Los pubertos se encontraban divididos, algunos en el patio trasero y otros en el delantero. Pero como en toda buena fiesta de borrachos, y más si hay Tonayan (eso era lo que estaban tomando algunos mocosos) de por medio, se armaron los madrazos. Primero solo en el patio de atrás; pero como a mi siempre me han dado hueva esas poses mamonas de pedos (o no pedos), ni me inmuté, a fin de cuentas, me viene valiendo madres si se la parten entre dos chamacos que no conozco. Cabe mencionar que la policía ya se había aparecido en dos ocasiones para que todos los que se encontraban en el patio delantero y en la calle se metieran a la casa. El pedo vino después de un rato, cuando ya parecía haberse calmado todo, pues todos los que estaba atrás se salieron a la calle, y mientras nosotros platicábamos tranquilamente, se apareció el Omar gritándonos por ayuda para separar a sus camaradas que se estaba peleando de nuevo, así que Zanatta y Edgar, salieron a tratar de detener el desmadre, que consistía en 3 cabrones soltándole putazos a uno que tenían ya en el suelo, y como otros 20 que observaban sin entrometerse demasiado.

Por supuesto, se armó un tumulto de grandes proporciones, seguro uno de los vecinos no tardaría en llamar a la policía de nuevo, Cinthia estaba muy preocupada, así que fui a tratar de meter de nuevo a la casa a su hermano y a su novio. Yo me encontraba entre toda la bola de cabrones, hablando con Edgar y Zanatta cuando de repente volteo y veo a un cabrón todo pinche sangrado de la cara, le partieron su madre y bonito. Ellos me dijeron que se meterían en cuanto todo se calmara, a Carlos ni lo ví, y por más que traté de meter al Omar, se puso medio terco, y como yo no estoy para andar cuidando escuincles pedos, me metí a la casa de nuevo, y justo cuando me encontraba dentro del patio delantero comenzaron a sonar sirenas por todos lados y aparecieron unas 6 patrullas, camionetas, y demás, en chinga se bajaron un putamadral de polis y los agarraron a todos. Cinthia que se encontraba junto con Silvia en el patio delantero comenzó a llorar y a ponerse medio histérica, así que decidí meterla a la casa para tranquilizarla, justo le estaba diciendo que no se preocupara, que no se iban a llevar a nadie, que solo era para calmarlos y Huevo también le decía que todo era solo un susto, cuando un cabrón entra corriendo a la casa y grita a todo pulmón: “¡No mames!, se los están trepando a todos”. Cinthia casi sale corriendo en chinga, pero alcancé a sujetarla, mientras Huevo no se que madres hacía tomándole fotos a los polis creo y a todo el desmadre que se armó, hasta una caguiza de parte de un poli creo que le toco. Después de poner a toda la bola de desmadrozos y entrometidos contra la pared y catearlos, los policías comenzaron a dejar entrar a todos a la casa, con la promesa de que todos nos fuéramos de ahí pronto.

Apenas eran las 12:00 de la noche, así que nos pusimos a pensar en algún lugar al cual ir, Zanatta sugirió afuera de mi casa, cosa a la cual yo me negué rotundamente, mis papas tienen el sueño muy ligero, y si los despertaba con mi grupo de amigos medio pedos, me iban a tocar “unas nalgadas”. Al cabo de deliberar un rato, y no encontrar opciones, y ante la insistencia de este pinche terco decidí aceptar, pero estaríamos no frente a mi casa, sino del terreno baldío que se encuentra a 8 metros de ella. Así, llegamos como a las 12:20, yo metí el carro, y me salí a platicar con esta bola de alcohólicos. Ya solo traíamos el pomo de añejo que cargaba Huevo en su nave y un poco de Reyes (el Torres de los pobres).

Y ahí estábamos, sin refresco, sin vasos, platicando, tuve que decirle más de una vez a algún cabrón que bajara la voz, tomando “tapitas” en lugar de fondos. Aunque después de un rato (o de unas cuantas tapitas mejor dicho) yo mismo era el que estaba grite y grite, hasta tuvo que salir mi carnal, el changos, a decirnos que le bajáramos al desmadre, y claro, también a entrarle a las tapitas, ¡pinche borracho!.



Zanatta, Huevo, Changos, Silvia, Edgar, Carlos y Mulder

En uno de esos momentos de pedes, decidí confesarle algo a Edgar, ¡y no!, ¡no soy puto!, un secretillo que tenía guardado y el necesitaba saber, nos alejamos un poco de los demás, se lo dije, me lo agradeció, un abrazo de cuates, y regresamos con todos, fue entonces cuando, mientras yo platicaba con no se quien, se me aproxima este cabrón, me abraza y me da un beso en la mejilla. Acto seguido: todos cagados de risa, el Huevo literalmente se mió, pero bueno, Edgar argumentó el “es de cuates”, y como yo no quería mi reputación dañada, claro que le secundé, además, así fue.



Sin palabras...

Ya de rato, yo mejor me metí a mi casa, y les pedí que ya se fueran para no despertar a mis jefes. En cuanto entro a mi casa, mi mamá en la sala se levanta, camina hacia mí y me dice:

-Vienes tomado, ¿verdad?
-Si mamá
-¡¡Pues nunca vuelves a salir!! (mientras me daba la espalda y comenzaba a subir las escaleras).

Yo ya nomás me subí a mi cuarto y me quede jetón, así que la parte del relato que viene a continuación es lo que he podido reconstruir de diferentes versiones que he escuchado.

Mi hermano se metió tras de mi, y le marco por teléfono a Edgar, para decirle: “güey, ya váyanse, que mi jefa está encabronada, es más quiere llamarle a la patrulla”. Cosa que no era cierto (solo lo de llamar a la policia).


Carlos, Changos, Silvia, Mulder, Edgar (Topes) y Zanatta

Por un lado Huevo y Zanatta platicaban:

Huevo: güey, yo estuve saliendo con tu exvieja, ¡y la bese güey!
Zanatta: ¡ahh no mames!
Huevo: si güey, es más, si quieres pegarme vas, yo si fuera tú me pegaría
Zanatta: naa, no mames

De rato, llega la exnovia de Zanatta (que es mi vecina), junto con su novio, y la conversación continua:

Huevo: ¡¡yyyyy!!, no mames, ¿no le vas a pegar?
Zanatta: no, ya para que (mientras se toma lo que quedaba de la botella de Reyes de golpe), mejor me calmo
Huevo: pues si yo fuera tú, yo si le pegaba

O luego platicando, mientras Carlos le decía algo a Huevo de España:

Huevo: ahh si en España… es más, (saca su celular, le marca a Rox, la saluda y le pasa el teléfono a Carlos).
Carlos: ehhh, hola…



Edgar, Carlos, Zanatta, Mulder y Silvia

Más tarde, como seguían afuera de mi casa echando desmadre, mi carnal, que ya se había metido, salió a correrlos, por que no dejaban dormir. Y ya, creo que ese fue el fin de la peda del juevebes. Pinche final pitero. Eso si, el viernes en la chamba todos crudos, ya que a excepción de Huevo y mi carnal, los demás trabajamos en el curso de verano del club.

Canción de la Semana

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Bueno, en esta ocasión la canción no podría ser otra que esta:

Incubus - I Miss You

15 julio 2005

Simplemente Marybel…

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… y sin embargo tan compleja situación.

Advertencia a cualquiera que se disponga a leer esto: si no estás relacionado de alguna manera, directa o indirecta, con las personas que se mencionan en este post, puede que lo encuentres eternamente aburrido (incluso puede que sea así aunque hayas sido parte). Esto no es una historia, es más bien un ordenamiento cronológico de recuerdos. Si deseas saber un poco de la única persona que ha sido capaz de romperme el corazón (¡ahhhhh!), de hecho, la única que ha sido capaz de entrar, puedes intentar leer por partes. Si no, sáltate directo a los comentarios y escribe tu burla. Comenzamos:

Nunca fuiste mi amiga, y yo nunca fui tu amigo, nunca quise serlo. Todavía recuerdo el día en que te vi por primera vez, el 2 de Agosto de 1999 (¡ay que lindo!, jaja, pues no), ese día entramos a la prepa, al curso propedéutico. Yo solo conocía a Mauricio “el camello”, así que al llegar y verlo nos saludamos. Mientras estábamos afuera del salón llegaron dos chavas delgadas, pasaron, dejaron su mochila y se salieron, parecían conocerse muy bien, y ser muy buenas amigas.

Llegó el maestro, pasamos, Mauricio se sentó delante de mi, y junto a nosotros estaban las dos que habíamos observado llegar, si, a mi lado TÚ, y al lado de él, Ximena. No se por que recuerdo esto, pero así es, sabes que siempre he sido muy observador (por no decir criticón), y que tengo buena memoria, pero ustedes dos no me provocaron la menor impresión, no llamaron mi atención en lo más mínimo, ninguna me gustó; no puedo argumentar el típico amor a primera vista.

También recuerdo que el segundo o tercer día, mientras yo platicaba con el Ren de The Cardigans tu platicabas con Ximena y otra amiga (de ella no me acuerdo, no se quien era, creo que Alaide) de los (me duele escribir esto, créeme que de verdad me duele) Backstreet Boys, él y yo nos quedamos viendo, movimos la cabeza diciendo que no y seguimos nuestra plática. En ese momento estuve a punto de entrometerme en la suya y decirles que esos güeyes no eran más que un producto de la mercadotecnia, que en tres años nadie se iba a acordar de ellos, que si realmente les gustaban seguro tenían problemas. Todas estas cosas te las llegue a decir hasta el cansancio poco después; esa hubiera sido la primera vez que cruzábamos palabras, pero no fue así. De lo que restó del curso no me acuerdo ni por donde te sentabas, ni si nos hablábamos o no, ni de nada, a mi me gustaba Alejandrina.

No recuerdo como es que comenzamos a hablarnos (que irónico, me acuerdo de la vez que casi les hablo, pero no me acuerdo de cómo comenzamos a llevarnos), ni TÚ y yo, ni yo y Ximena; pero en primer semestre yo ya me llevaba muy bien con ella, ya era mi amiga. A ti te hablaba por que eras la amiga de Ximena, y TÚ me hablabas porque era el amigo de ella. En primero nada paso. La única vez que me pareciste atractiva fue el día que Carapia nos hizo ir en la tarde a la escuela normal o algo así, ese día llevabas una blusa azul, y en palabras de Dante, te veías: “apetitosa”, jajaja. Yo anduve con Andrea y TÚ con Maya, creo que ustedes duraron dos semanas, yo acabé primer semestre teniendo novia.

Comenzó segundo, yo ya era soltero, TÚ tenías rato siéndolo, a mediados de semestre Ximena comenzó a insinuarme que te gustaba. Yo no hacía nada, te seguía hablando igual que antes, te molestaba cada que tenía ocasión, pero no iba más allá, realmente no me interesabas de esa manera. Me acuerdo muy bien una ocasión en que Juan, el hermano de Xóchitl me pregunto que por que no intentaba algo contigo, ¿quieres saber mi respuesta?, jajaja, yo preferiría que no la supieras, pero le dije (creo que ahí fue donde me eche la maldición): “No, me llevo bien con ella, es entretenida y todo, pero es medio cabeza hueca”. Si, eso dije, y… bueno, la vida da vueltas, muy, muy cabronas. Pero déjame explicar mi punto, TÚ eras una niña (si, todavía lo eras), que se la pasaba hablando de los Backstreet Boys, de güeyes que les parecían guapos, si teníamos un rato libre lo aprovechaban TÚ y la Xime para ver o a Erick, o al bizco o a no se quien; solo los veían, no les hablaban, si ellos las miraban a ustedes, se reían como tontas, brincaban y gritaban sabe que cosas, nunca entendí eso, no le encontraba el chiste. Tratar de hablar contigo de algo que no fuera discutir de tu grupillo favorito o de güeyes, te aburría a los 30 segundos, quizás es por eso que yo te echaba tanta carrilla.

También debo de aclarar que yo salí de secundaria bastante subidito de huevos, a lo largo de toda mi (corta hasta ese entonces) vida, yo siempre había sido completamente ignorado por las mujeres, salvo por alguna despistada en primaria, pero yo estaba muy niño, solo quería jugar fútbol con un bote de frutsi en el recreo. Curiosamente el último año de secundaria algo sucedió, algunas mujeres comenzaban a verme, de hecho, fue más que eso, me convertí (increíble pero cierto, y que quede claro que a mi no me gusta echarme flores, pero esta vez quiero ser ciento por ciento sincero) en ¡uno de los galanes de la escuela!. Salí de secundaria y entre a la prepa, esperando que la tendencia continuara, cosa que no sucedió, eso también influyó mucho en que no me decidiera a aplicarme contigo durante nuestros primeros pasos por la prepa.

Llego tercer semestre, yo comenzaba a animarme, llegó el momento en que decidí comenzar a hablarte más, comenzaste a gustarme, de verdad, ya estaba ideando una estrategia, iba a comenzar a platicar más contigo y poco a poco, ganarte, pero… alguien ya me llevaba ventaja… si, Tito, ese nombre prohibido que tanto nos caga la madre, a ti y a mi. Yo te veía platicando entre clases con un güey que parecía ser agradable, debo decirlo, físicamente no era agraciado, tenía dos metros de frente, pero te gustaba, ¡ahhh! y casi lo olvido, su voz era de pito. Puta madre, todavía me acuerdo cuando te llegó, no entraste a la última clase, si no me equivoco Seguridad Industrial (si, si, si, si, si, jajaja, chiste local, TÚ lo entiendes bien, o al menos deberías), por estar con él. Recuerdo que me molestó, pero si a alguien le caló fue al Pooh. Francamente, a mi me gustabas, y comenzaba a verte como algo más, pero a él le fascinabas, no lo viste golpeando las paredes del puente ese día, cuando salimos de la escuela, juraba que se asomó por la ventana y que TÚ, mientras abrazabas a Tito lo viste y sonreíste burlándote de él. Hasta la fecha pienso que debió haber tenido mucha imaginación para haber visto eso, TÚ nunca lo hubieras hecho. Entre otras cosas eso explica un poco el odio de Montse hacia ti.

El 15 de septiembre del 2000, ese día tuvimos un eventillo raro en la escuela, no hubo clases, fue algo así como una fiesta para festejar nuestra independencia, ese día habían empezado las Olimpiadas, Lenny Kravits estrenó Again y yo cumplía un año de tener Restaurant de Jumbo. Mientras te veía con Tito, platicaba con Dante:

Mulder: ¿Cuánto les das?.
Dante: No se, no mucho, ¿tú?.
Mulder: De mes y medio no pasan.
Dante: Ahh, no mames, yo no les doy ni 3 semanas.

Una vez más, hable muy rápido. Más de un año. Aunque la verdad, creo que fue mejor que no se diera nada entre nosotros en ese momento. Tal vez hubieras sido una noviecilla más para mi, quizá (si me hubieras hecho caso) hubiéramos durado 3 o 4 meses y después nos veríamos como una experiencia ya descubierta, ya vivida y de la cual ya no podríamos obtener algo, quizás.

Al principio llegue a platicar con Tito, a ratos, el vivía afuera de nuestro salón, no me caía mal, solo creía que era muy empalagoso contigo (como no iba a creerlo, me gustabas). Incluso nos acompañó una vez (que TÚ no fuiste) a festejar el cumpleaños de Ximena a Boulevares, al cine; y hasta platicamos de comics, comenzaba a caerme bien el güey.

Después, de repente, a duras penas nos saludábamos él y yo, cosa que (obviamente) me valió madres, tampoco me agradaba mucho hablar con él; después me entere del por que: se enteró que yo te gustaba antes de que comenzara todo lo tuyo con él. Se convirtió en un paranoico celoso, te prohibió hablarle a cualquier hombre (excepto al Migue, que era demasiado bueno como para desconfiar de él). En un año apenas e intercambiamos palabras TÚ y yo, TÚ y cualquiera. Por ahí llegue a escuchar que te armó uno o dos panchos por tarugadas, que ante la menor muestra de desapego hacia él de tu parte se ponía a llorar como bebita. Me extrañaba que anduvieras con el si todo eso era verdad, y aún más, que lo permitieras controlarte tanto.

Una vez, TÚ viniste a la explanada de la iglesia de la colonia donde vivo, yo estaba ahí, iba todos los sábados a reunirme con un grupillo donde también estaba Xóchitl, y ese día iba a ser la presentación de su hermana, te invitó. Tú llegaste con un vestido verdeazulado, un poco corto, lucías unas piernas preciosas. Pensé en acercarme y hablarte un poco, solo que, casi de inmediato llegó Tito, pffft, completamente fodongo, si de por si era feo; yo no entendía como estabas con él.

Lo peor vino después, a principios de quinto semestre yo comencé a observar algo en ti, ya no eras la “niña” de año y medio atrás, de repente podías mantener una conversación bastante interesante sin necesidad de hablar de grupitos musicales o de güeyes que te gustaban, pensabas do otra manera, también tu cuerpo era diferente, siempre fuiste delgada, seguías siéndolo, pero ahora tenías unas curvas perfectas que dos años atrás ni siquiera se asomaban, y ese color, ese tono dorado de todo tu cuerpo que durante muchas horas de clase contemplé en tus piernas, me mataba. Comenzaste a vestirte de una manera tan… no se, siempre te veías bien, siempre, ya fuera en pants, falda, pantalón formal; tenías (tienes) un gusto excelente para la ropa, y todo te quedaba a la perfección, en cualquier ocasión. Ahora eras más segura, mucho más. No se si lo notaste alguna vez, pero cada que pasabas a exponer, yo me quedaba mirándote como idiota, incluso cuando tu turno ya había pasado, o antes de que llegara, yo solo te veía a ti. En esos momentos me daba de topes contra al pared, te habías convertido en una MUJER en toda la expresión de la palabra, y, si año y medio atrás yo hubiera pensado diferente, quizás ahora estarías conmigo y no con él, no podía creer lo que me estaba perdiendo, deseaba estar contigo, pero sabía que no podía ni siquiera acercarme, en cuanto aparecía tu novio te alejabas de cualquiera de nosotros (las pocas veces que llegaste a acercarte mientras andabas con él).

Una cosa buena sucedía, él ya no estaba en la escuela, lo corrieron por… digamos, sin sonar ojete (¿y por que carajos no?), por PENDEJO, así es, en toda la expresión de la palabra. Y que gusto me dio, aunque de todas formas ya no hablábamos, ya era una costumbre que no tuvieras contacto con los hombres. Y este cabrón iba diario por ti a la hora de la salida, una vez más, me preguntaba ¿cómo es posible que ande con este sujeto?, ¿qué le ve?, esta refeo, es rependejo, tiene una voz repitera, y para colmo, y yo lo sabía, y era una tortura saberlo y no poder decir nada, te había sido infiel dos veces. ¡¡¡Ahhh!!!, ¿qué no podía ver lo que tenía?, ya lo dije, estaba completamente estúpido, ¿qué ocurrencias?, tenerte y desear algo más. Habrase visto semejante estupidez.

También escuché (bueno, a veces yo le preguntaba cosas a Ximena), que tenías bronquillas con él, pero nada serio, al menos no que yo lo supiera. Recuerdo mucho la fiesta de Chabelo, TÚ llevabas una blusa azul, llegaste con Tito, no recuerdo como fue, pero al saludarnos el me quiso amedrentar, medio en tono de broma, yo le contesté, también medio en tono de broma, ya sabes, siempre tan simpático tu ex-novio. Esa vez, estabas sentada en un sillón, con Ximena y Laura, yo te ví a los ojos, y TÚ me viste, esa vez, no se que te noté, pero me pareció que estabas interesada en mi (quizá todo fue una alucinación mía), un buen augurio quizá, pero todavía tenías novio.

Todo cambió el 16 de noviembre del 2001, yo no esperaba nada, estábamos en clase de Desarrollo Organizacional, la maestra nos había llevado a la sala audiovisual para ver Jamaica Bajo Cero, la clase era de 8:40 a 10:20; yo estaba sentado junto a Ximena, después Xóchitl, luego Laura, no se quien junto a ella y al final TÚ. De repente, a media película, que por cierto, me tenía bastante entretenido, Ximena me tocó el brazo, y me mostró algo en su cuaderno, recuerdo perfectamente, decía: “M… quiere contigo”, ¿cómo describir lo que sentí?, ¿y todo lo que pensé?, recuerdo primero una sensación muy chingona de realización, pero inmediatamente cayó una duda sobre mi cabeza, Ximena pareció advertirlo, y ya estaba escribiendo de nuevo en su cuaderno, antes de que yo le preguntara algo, me lo enseñó: “Ya terminó con T….”, jojojo, ahora si, mi felicidad era completa, me costó mucho trabajo poner atención en lo que restó de película, mi cabeza comenzó a volar, muy, muy alto.

Al terminar la clase teníamos receso, claro que se lo comenté de inmediato a Dante y a Toño, este último me preguntó si me gustabas, “¡¡¡Claro!!!” fue mi respuesta. Todo lo que yo sentía, y había pensado a cerca de ti, la manera como te veía ahora, lo mantuve en secreto, jamás dije nada hasta ese momento, oficialmente quien me gustaba era Yolanda, pero cualquier cosa que me agradara de ella se me olvidó en el instante en que leí el cuaderno de Ximena. “Pues vas” contestó Camargo, y claro, ¡¡claro que iba!!.

Ese domingo te llamé, el lunes teníamos que entregar un reporte de la película, en equipos, y en el mío (¡ohhh si!), estaba el Migue, tu único amigo en el salón, yo me hice bien güey, y te marqué “para preguntarte sus apellidos por que no me los sabía, y no tenía su teléfono”, jajaja, la hoja de presentación con los nombres ya estaba impresa, yo la tenía en mi mano mientras hablaba contigo y claro que me sabía sus apellidos y que tenía su teléfono. Solo que algo raro, algo muy raro sucedió, yo esperaba tener una platica un tanto áspera, con algunos silencios incómodos, como suele ser normal las primeras veces que hablas con alguien; pero no, nada de eso, fue la mejor charla que yo había sostenido jamás con una mujer. Hablamos hora y media, y todo fluía de una manera impresionante, jamás nos quedamos callados, jamás deje de emocionarme, fue buenísimo hablar contigo. Como dato curioso, el lunes siguiente entrábamos a las 8:40, y a las 8:10, en mi casa me di cuenta que había escrito mal los apellidos del Migue, jaja, volví a imprimir la hoja, en chinga.

A partir del lunes todo fue diferente, platicábamos cada vez más en la escuela, hasta llegar al punto de que cada espacio entre clases lo gastaba contigo. Todas las pláticas eran igual de buenas, solo una cosa me molestaba: habías regresado con Tito.

Me dijiste que la cosa había sido más o menos así :

El fue a tu casa, tu estabas sola, comenzó a rogarte que volvieras con él, suplicó, lloró, se arrastró, te abrazó; TÚ le dijiste que si volvías con el iba a ser por lástima, le preguntaste si quería eso, el contestó que si, que con eso le bastaba, y TÚ ya no supiste que decir.

Me dijiste que la siguiente vez que lo vieras lo ibas a cortar, así que todo transcurrió normal entre TÚ y yo esa semana. Llegó el domingo, y ya era una tradición, hablábamos por la tarde, de una a tres horas. Me insinuaste dos o tres veces que ya habías terminado con él. Yo lo escuché con gran emoción, pero no quise entrar en detalle, a lo mejor TÚ no querías hablarlo, y yo era feliz sabiendo solo eso. Como llegó a ser costumbre, tu familia se iba a misa y a cenar, y TÚ te quedabas por hablar conmigo.

Al día siguiente Ximena llegó y me dijo: “Baboso”. ¿Ja, y yo que chingados hice?, me dijo que le platicaste de nuestra conversación del día anterior, y que me insinuaste de tu ruptura con Tito pero jamás te pregunte detalles, cuando lo que TÚ querías era contarme. ¿Cómo esperabas que yo supiera?, si querías contarme lo hubieras hecho; para mi, él ya estaba fuera del mapa, y eso era más que suficiente.

Ese día, lunes, era la final del torneo de básquet de la escuela, a la hora de la salida, jugaba nuestro salón contra el ex-salón de Tito, el era bueno jugando (o eso decían), así que llegó como refuerzo. TÚ y yo observamos todo el partido de pie detrás de una canasta, yo estaba cargando tu mochila. Él no comenzó de titular, y yo podía observar (y saborear) como desde la banca me lanzaba unas miradas horrendas, desafiantes, furiosas; que gusto me daba eso. Entró a jugar hasta después del medio tiempo, 5 minutos en la cancha y para afuera, jamás hizo algo bueno con el balón, jamás tuvo control de su cuerpo, estaba fúrico, lo único que hizo bien dentro de la cancha fue mirarme justo a los ojos, a metro y medio de mi, y me dejó ver todo su odio. Cuando salió pude ver que el Chesgo estaba platicando con él, pero yo me concentré en ti, y en segundo término en el partido, que por cierto, ganó nuestro salón. Ese día terminó el partido, yo tuve que irme, pero TÚ te quedaste en la escuela.

Al día siguiente supe que mientras platicaba con el Chesgo solo hablaba de madrearme, pero lo pudieron calmar. Lo malo fue que al irme yo, él te buscó, comenzó a hablar contigo, que digo hablar, a suplicar, a llorar, a arrastrarse y a gritar otra vez, te pedía que volvieras con él, TÚ le dijiste que no, y fue cuando te sujetó de los hombros y comenzó a zarandearte, gritando, fuera de sí mismo, TÚ te asustaste, por suerte Moncayo (que iba en nuestro salón, pero se llevaba bien con él) y otro cuate de él (que curiosamente yo había conocido el sábado anterior en una fiesta y nos habíamos caído bien) estaban ahí, y lo apartaron de ti. Incluso supe que lo golpearon tratando de hacerlo reaccionar. Que patético me pareció, una vez más.

Después de eso me platicaste de todas las idioteces que había hecho, TÚ ya habías querido cortarlo en otras ocasiones antes de la primera, y el respondía con todo tipo de idioteces, como la vez que estaban solos en tu casa y tomó un cuchillo con una mano, poniéndose el filo en la palma de la otra, diciéndote que si lo dejabas se cortaba. IMBÉCIL.

De esa semana también me acuerdo que un día (miércoles me parece), estábamos TÚ y yo sentados en el salón, no había clase, TÚ acababas de pelar una mandarina y me ofreciste, yo me negué, no se me antojaba. Salimos del salón y comenzamos a platicar con Jammal, le ofreciste unos gajos de mandarina y él los tomó. Al probarlos comenzó a decir que estaba muy ácida para su gusto, yo dije que así me gustaba, entonces me ofreció uno de los gajos que había tomado, y me lo comí. Solo sentí el madrazo en el brazo, me pegaste, te ofendiste por que no quise cuando TÚ me ofreciste, pero sí cuando él lo hizo. Y si bien no fue un golpazo, si me dolió. Te expliqué que se me antojó por lo que habían dicho del sabor, y TÚ pareciste comprender, pero igual el trancazo ya nadie me lo quitaba.

Así transcurrieron los días y yo estaba idiotizado. El sábado estuve todo el día en friega trabajando en los manuales para Alba Rosa, junto con Toño y Dante (éramos el equipo), todo el día. Terminamos como a las 9 de la noche, ellos se fueron de mi casa y a los 10 minutos sonó el teléfono, yo estaba junto a él en mi cuarto, pero corrí a la sala para ver el número en el identificador, llegué y estaba desconectado, al igual que el teléfono, así que regresé corriendo a mi cuarto para contestar, pero solo fueron tres timbrazos, no alcancé. Al día siguiente, durante nuestra respectiva charla dominical me dijiste que habías sido TÚ, me arrepentí por no haber contestado el teléfono de inmediato, ¡pero solo dejaste que sonara 3 veces!, solo 3; debido a eso tuve una conversación menos contigo, y por ridículo que parezca, aún lamento no haberla tenido.

Así comenzó esa semana, lunes, martes, platicando mucho, divirtiéndonos (al menos yo), todo iba muy bien, así que decidí que era hora, iba a pedirte que fueras mi novia. El miércoles 5 de Diciembre estábamos platicando a la salida, TÚ y yo, sentados frente al centro de computo, llevábamos ahí no más de 20 minutos, y fue cuando te lo pedí, no recuerdo mis palabras exactas, pero si que me puse malditamente nervioso, y no lo dije de ninguna manera romántica ni especial, solo lo dije. No recuerdo si ya estábamos tomados de la mano, o me la agarraste en ese instante, me dijiste que sí querías ser mi novia, pero me pediste esperar un poco, no querías que todos anduvieran diciendo que a los 10 días de terminar con tu ex de más de un año ya andabas con otro, no querías que empezaran a hablar mal de ti, y recargaste tu cabeza en mi hombro. El “no” más chingón de toda mi vida, ni siquiera lo lamenté, creí cada una de tus palabras, y me hiciste sentir bien.

Llegó el viernes, y con él una fiesta de la escuela en el JBJ, ya sabes que yo nunca iba a ese tipo de eventos, los antros nunca han sido lo mío, pero bien dijo Ricardo: “el interés tiene pies”. ¿Te acuerdas lo que paso cuando íbamos saliendo?, tu ex-novio mandó a los gorilas de sus amigos a golpearme, y casi lo logran, si no hubiera sido por que entre ellos, que eran 7, había dos con cerebro (uno era el Chesgo), que nos ayudaron a cerrar las puertas del taxi. Lloraste todo el camino a tu casa, todavía me da rabia cuando me acuerdo.

La siguiente semana era la última, ya no teníamos clases, solo exámenes, bueno, ni eso, solo entrega de trabajos finales. El lunes fuimos de excursión a la embotelladora Victoria de constituyentes, Ricardo estaba de empalagoso contigo, yo traté de no ponerme celoso, él era así con todas, y cuando digo todas me refiero a TODAS (incluidas las feas). Aún así me incomodó bastante, pero como siempre, me controlé, después de todo, para la forma como nos llevábamos, y de acuerdo a lo que había yo podido averiguar con Ximena (y notar contigo) él no era ninguna amenaza, nadie lo era.

El martes solo teníamos que ir a la escuela a entregar lo manuales a las 8 de la mañana. Todos llegaron entre 8:00 y 9:00, pero ustedes no. La maestra todavía estuvo rondando por ahí como hasta las 11:00, pero TÚ y tu equipo jamás aparecieron. Ese día íbamos a ir a la feria, todo el salón. Te llamé por teléfono, estaban en tu casa, dijiste que ya venían en camino, todos se fueron, excepto Toño que traía nave y yo. Llegaron a la escuela cerca de las 12:00, ya no encontraron a la maestra, fuimos a pedir su dirección a las oficinas, para que les revisara sus manuales, sin ellos no alcanzaban una calificación aprobatoria. No nos la quisieron dar, “información confidencial” argumentaron. Salimos de la escuela. TÚ, Ximena y Laura, no habían dormido nada por terminar su trabajo, y la maestra no se los iba a recibir. Ya no soportaste más, y comenzaste a llorar. Yo no sabía que hacer, me declaro completamente idiota ante el llanto de una mujer. Solo te abracé, intenté consolarte de alguna forma, seguro diciendo estupideces, estuvimos así como 30 minutos, nosotros cinco, prácticamente en silencio. Hasta que Toño se hartó, y dijo: “Bueno, ¿vamos a ir a la feria o no?”. De hecho, yo tenía ya rato pensando en eso, pero dado tu estado de ánimo no me atrevía a sugerirlo. De inmediato dijiste que no tenías ganas de ir, pero Ximena dijo: “Pues el trabajo ya lo hicimos, ya nos agüitó la mañana, no dejemos que nos agüite la tarde”, que bueno que la escuchaste, me hubiera molestado mucho no haber ido contigo a la feria, más que molestado, me hubiera frustrado.

Pues nos fuimos a la feria, nos subimos al trenesillo ese que lleva a la gente de un extremo al otro, íbamos platicando de tu cabello, que a veces se te enredaba, y pase mis dedos entre el. Alaide me dijo después que nos veíamos “bien lindos”, yo jugando con tu cabello. Esa vez paseamos por todos lados tomados de la mano. Nunca te lo dije, nunca se lo he dicho a nadie, pero la mejor sensación que he experimentado en toda mi vida es tomarte la mano. Dime loco, enamorado, idiota o lo que quieras, pero yo podía sentir como se amoldaban perfectamente nuestras manos; caminar así era… bueno, que todos vieran que TÚ estabas conmigo, SABER que estabas conmigo… sin palabras, simplemente increíble. Si algún día, alguien me diera la oportunidad de repetir alguna sensación, sin duda sería esa.

Ese día por la tarde fuimos a buscar la casa de Alba Rosa, no se como pero una de ustedes había conseguido la dirección. Dimos con ella, pero no estaba, dejamos sus manuales por debajo de la puerta junto con una nota. Esa noche, caminando por Tejeda, de la mano, abrazados, jugueteando, Ximena me ofendía y TÚ me defendías y pretendías hacerme sentir mejor con un abrazo; esa noche fue uno de los momentos que más disfruté junto a ti.

Algún día de los restantes de esa semana te acompañe a el kinder (que estaba cerca de mi casa) donde diste tu servicio social, a recoger algunos papeles, de ahí fuimos a una papelería y nos quedamos más de una hora platicando en una banquita que estaba afuera, hasta la fecha no puedo ver esa banca sin tener muy gratos recuerdos, hoy la ví. Creo que nunca me he vuelto a sentar en ella.

En otra ocasión, en la escuela, íbamos todos los hombres corriendo tras de Chabelo, para meterle una madriza grupal, y a media plaza cívica se me salió el zapato, yo regresé, me lo puse y seguí corriendo tras de él, por lo que no me di cuenta que dos güeyes que estaban sentados por ahí empezaron a burlarse de mi, pero lo que realmente me causo una grata sorpresa fue saber que en cuanto viste eso les pintaste dedo en su jeta, jajaja, bien hecho méndiga.

El sábado hubo una peda en casa de Dante, ni TÚ ni yo fuimos, pero me llamaron por teléfono, para preguntarme todos los detalles de “mi novia”, Pinky y Ren creían que ya andábamos, al igual que las fantásticas, y muchos otros en el salón, y es que de verdad lo aparentábamos, creo que los únicos que sabían que todavía no (oficialmente no), eran nuestros más cercanos amigos.

El domingo 16 de diciembre, la cena del pavo. Mis amigos y yo habíamos quedado en segundo lugar en un torneo de fútbol donde el premio eran unos pavos, nosotros nos ganamos uno, y celebramos la tradicional cena en casa de Zanatta, que vivía en la misma colonia que TÚ, incluso tu casa y la suya tienen el mismo número, aún me acuerdo (252). Esa vez me hiciste esperar como 15 minutos en la sala de tu casa, estuve platicando con tu mamá y un poco con tu papá, que venía llegando de Monterrey. La espera definitivamente valió la pena, te veías bellísima, como siempre, arreglada de esa manera tan espectacular que solo TÚ dominas.

Llegamos a la casa de Zanatta, solo estaban él y otros dos amigos, el pavo estaba preparado, pero faltaba hornearlo, y nadie ahí sabía prender un horno, solo yo (aja). Lo pusimos a la temperatura adecuada, metimos el pavo y listo, TÚ y yo fuimos a sentarnos a la sala, mientras ellos sabe que diablos hacían en la computadora (después me entere que estaban viendo porno).

TÚ y yo estábamos platicando, bastante bien, cuando de repente ¡¡¡POOOM!!!, se iluminó toda la cocina y se abrió la puerta de golpe, sobra decir el ruido que se escuchó. Solo vimos salir a aquellos tres con cara de asustados del cuarto en el que estaban, fuimos a la cocina y cerramos la perilla de gas del horno. No la prendimos hasta que llegara alguien que supiera, afortunadamente nada se rompió, nada se quemó, una “explosión limpia”.

Estuvimos ahí platicando, más de 3 horas, no quisiste cenar (yo me aguanté, aunque tenía un chingo de hambre). En la primera oportunidad que te distrajiste un poco se me acercó Edgar y me dijo: “¡¡Bieeeen eh!!, esta guapa, no manches, muy bien galán”. Hasta le fecha todos concuerdan en que jamás me han visto aplicándome de esa manera con una chava (mucho menos con un güey, ya sabes que soy machín) como ese día. Y vaya que nos vemos seguido, las anécdotas sobran.

Esa vez pasaron por ti temprano, al día siguiente me dijo Ximena que te ibas a quedar más rato, pero que yo me metí a la casa en cuanto te subiste a la camioneta, eso no es cierto, yo no me metí sino hasta que la camioneta iba muy lejos, no se si pensaste que me metí junto con toda la bola de los que estaban afuera o simplemente fue un invento de ella.

Lunes y martes transcurrieron muy bien, como los 12 días anteriores, llegó el miércoles 19, ese día salíamos de vacaciones, y ese mismo día partías hacia tu natal Cd. Juárez. Mientras todos estábamos en la plaza central platicando (TÚ y yo tomados de la mano), Jessica me llamó (la novia de Jammal), y me preguntó si ya éramos novios, le dije que todavía no, pero que sí íbamos a andar, una vez más, yo y mi pinche chistosa bocota. “Pero la metes a modelar ¿vale?” me dijo, “¡¡claro!!” atiné a decir.

Tenías que irte, salían como a eso de las 11:00 a.m. hacia Juárez, y ya eran las 10:15, “me tengo que ir”-me dijiste, con esa cara de niña temerosa- “¿me acompañas?”. No tenías que pedirlo dos veces, nos despedimos de todos en la escuela y fuimos rumbo al OXXO donde siempre te recogía tu mamá. Tu hermano iba con nosotros. Cuando llegamos, el fue hacia los teléfonos públicos para marcar a tu casa y avisar a tu mamá que ya la estaban esperando. TÚ y yo estábamos sentados en la jardinera (imposible no acordarme de eso cada que paso frente a ella, y créeme, es muy seguido), y justo en el instante en que tu hermano nos dio la espalda te abalanzaste hacia mi y me besaste, no fue solo un beso de piquito, fue un señor beso, aunque muy a su estilo, pues duró algo así como dos o tres segundos, y entre la sorpresa y aquella sensación, apenas y alcancé a responder. Justo terminamos de besarnos y volteaste a ver a tu hermano, quien ya estaba en la cabina telefónica, con la mirada hacia nosotros, hasta la fecha me pregunto, ¿por qué te escondías de él?, ¿por qué no querías que nos viera besándonos?, no lo se.

Paso tu mamá por ustedes y yo me fui. Tome el camión hacia mi casa, estaba condenadamente feliz, no cabía en mi mismo, y aunque te iba a extrañar durante el mes que estuvieras fuera, todo iba de maravilla.

Y de verdad te extrañé. Cada pinche día era larguíiiiiiiiiiisimo, lleno de aburridos programas que ni siquiera quería ver (excepto por la Femme Nikita), cada jodida cosa que mostraba la tele tenía algún argumento que me hacia pensar en ti. Pensar en ti era bueno, pero solo al principio, luego comenzaba a desear estar contigo, y no se podía, pero lo mejor estaba (parecía estarlo) por venir.

Esas vacaciones, Dante, Toño y yo decíamos que por fin la banda iba a tener vieja al mismo tiempo, el primero andaba ya (y hasta la fecha) con Ma. Carmen; el segundo, tenía una semana con Nadia; y yo, bueno, todo parecía indicar que solo había que esperar el inicio de cursos.

Pero, por hocicones (una vez más), se nos cebó. Toño terminó con Nadia (¿o al revés?) antes de entrar a clases, y a mi tampoco me fue muy bien que digamos. Hacia el final de esas vacaciones empecé a leer Hamlet.

Llegó el día de mi cumpleaños, nunca ha sido este para mí un día importante, ni significativo. Nunca me ha gustado que me feliciten, sobre todo por algo en lo que no tengo mérito alguno, de hecho mi papá tiene años sin felicitarme, ¿4?, ¿5?, ya perdí la cuenta, y no me molesta, en lo absoluto. Pero esa vez, solo esa vez, esperaba una llamada. Sonaba el teléfono y yo corría cual quinceañera a contestarlo. Una y otra vez: “ohh decepción”, una vieja amiga, mi tía, un primo, otra amiga, un amigo, pero no TÚ. Cerca de las 9 de la noche yo estaba viendo la televisión, sonó el teléfono, miré el identificador y no era un número local, la llamada entrante venía de algún otro estado de la república, ¿quizás de Chihuahua?, quizás, cogí la bocina y… una ex-novia que estaba viviendo en Chiapas. Al diablo con ella, no era con quien quería hablar. No llamaste, y aunque si esperaba que lo hicieras no me sentí mal, no me enojé, es más, nunca te lo reproché, sabes que no me gusta tomarme las cosas muy a pecho. Y no lo iba a hacer.

Entrábamos a clases el viernes 25 de enero. El martes 22 estaba platicando con Edgar:

-¿Ya llegó tu vieja?.
-No creo, no me ha llamado güey, además, todavía no es mi vieja.
-Pues llámala tú.
-No, de seguro no ha llegado.
-Pues tu llama a su casa, no pierdes nada.
-No, siempre llega un día antes de entrar a clases, en la noche. Es más, como entramos en viernes, a lo mejor llega hasta el domingo.

Y llegó el viernes 25, yo estaba hecho a la idea de que no ibas a ir a la escuela. Seguro si hubieras llegado me hubieras marcado, solo para saludar y platicar los detalles de las vacaciones.

Entré al salón, dejé mi mochila, Dante, Toño y yo nos reunimos en torno a Viri, estábamos bromeando con ella sobre no se que, en la segunda fila. Yo estaba de espaldas a la puerta del salón. TÚ te sentabas en la primera fila con respecto a la puerta. Toño estaba frente a mí, y de pronto volteo a verme, y me hizo una cara que solo podía significar una cosa: acababas de entrar por la puerta. Pasaste tras de mi, a 20 cm, dejaste tu mochila y te saliste. Jajaja, ¿cómo describir lo que sentí o pensé en ese momento?, solo así, yo había esperado 37 jodidos días para verte, ¡37!, esperando que TÚ sintieras lo mismo, para que al entrar me ignoraras cual si fuera un objeto inanimado, o alguien con quien nunca habías cruzado palabra.

Como todo buen cabrón orgulloso pensé: “ahhhh, si TÚ no me saludas, pues yo no te voy a saludar”. Te habías pintado el cabello de pelirrojo, te quedaba increíblemente bien, y eso hacía todo más difícil. Pasaban las horas y TÚ y yo, en una actitud bastante infantil. Se acabaron las clases, yo estaba esperando mi camión, TÚ estabas a 20 metros, dándome la espalda, platicando con Ximena. Pasó mi ruta, y sin dudarlo me subí, eso si, lleno de preguntas que no me podía responder, completamente desconcertado, ¿qué había sido todo eso?. Después me enteré que habías regresado el 22, justo el día que platicaba con Edgar y le aseguraba que no habías llegado.

Pasaron el sábado y el domingo; lunes por la tarde, justo acababa de terminar de leer el cuarto acto de Hamlet, sonó el teléfono, pero no eras TÚ (casi olvido aclarar que por horario los lunes no teníamos clases). Era Ximena, me comentó que el viernes, a la salida, mientras me dabas la espalda, ella te estaba describiendo lo que yo hacía, y no podías creer que estaba tomando el camión, que me estaba yendo sin haberte saludado en todo el día. Logró hacerme razonar, decidí dejar el orgullo de lado, y te marqué. Me dijiste que pensabas que estaba enojado, yo te pregunté por que no me habías saludado al entrar al salón. No hablamos mucho tiempo a comparación de las llamadas que teníamos antes, pero parecía que todo quedaba bien.

Martes, miércoles y jueves, nada fue lo mismo, ya no platicábamos entre cada clase, y cuando lo hacíamos, la intensidad no era la misma, algo andaba mal, y yo no tenía la más mínima idea de que podía ser. Ni un solo indicio.

Llegó el viernes 1 de febrero, todos platicábamos debajo del edificio de mecánica, cuando no pude más, necesitaba saber que pasaba. Te jalé hacia atrás, en el pasillo que hay entre los talleres y los laboratorios de química y biología. Nos sentamos en una banca a hablar. Te dije que estabas rara, te recordé que antes de irte habías dicho que sí querías ser mi novia, te pregunté que pasaba. “Es que acabo de tener novio durante mucho tiempo, más de un año, y ahorita quiero estar sola por un rato”. Y cuando terminaste decir eso un pájaro me cagó en la pierna, ¿se puede ser más patético? (juro que es cierto, y TÚ lo sabes). Soy demasiado orgulloso como para demostrar lo que siento, siempre lo he sido, no recuerdo que te dije, y regresamos con los demás. Traté de actuar normal, y creo que lo logré, pero mi cabeza no dejaba de dar vueltas, ¿qué hice mal?, no, ni siquiera tuve tiempo de hacer algo mal, ¿qué paso en esas vacaciones?, ¿qué te había hecho cambiar de opinión?, ¿qué sucedió?.

No me resigné, pero decidí no seguir entregado totalmente, quizá más para protegerme que para otra cosa. Seguí buscándote para platicar, pero no tanto como antes. Ver como Toño (no mi amigo, el de mecatrónica) y Pepe comenzaban a buscarte cada vez más era bastante irritante.

Llegó el 14 de febrero, viernes, las cosas entre TÚ y yo estaban bastante raras, decidí no comprarte nada especial, detalles ya había tenido en diciembre. Esta vez solo te di una paleta de cereal en forma de corazón, al igual que a otras 4 amigas (Alaide, Sak, Ximena y Laura). TÚ te me acercaste y me diste dos sobres y una paleta de caramelo en forma de corazón. Uno, pequeño contenía una tarjeta de Boo y Sullivan, con un mensaje de amistad (“What the fuck!!! Why?!!!” fue lo que pensé). El otro, morado, más grande traía una tarjeta de Burundis, con un texto de tu parte. Texto al que respondí mentalmente párrafo por párrafo, de hecho, tengo esa tarjeta en mis manos, y todavía recuerdo la respuesta a cada parte. Los sobres tenían corazones por todos lados, pero las tarjetas eran confusas, dos cosas contradictorias, que lo único que lograron fue confundirme (e interesarme) más.

Creo que la única cosa que puedo decir que nunca me gustó de ti es que muy rara vez me buscabas en la escuela, ya no se diga llamar por teléfono a mi casa (la única ocasión que lo hiciste no contesté, ya lo mencioné, bueno, después vendría otra). Tenías la idea de “si le intereso que me busque”, y eso me desesperaba, pero mientras respondieras cuando yo te buscaba no importaba tanto.

La siguiente semana me aleje completamente de ti, dejé de buscarte, de llamarte, trate de volver a mi ritmo normal, el que tenía antes de leer el cuaderno de Ximena. De repente Irene (con quien habías comenzado a llevarte muy bien ese semestre) se me acercó, me preguntó la razón por la que ya no te buscaba, le di mis motivos, le manifesté que TÚ nunca tomaste la iniciativa, que prefería dejarlo todo por muerto si TÚ no estabas dispuesta a demostrar interés. “¿Y si te habla hoy por teléfono?” –me dijo-. “Bueno, pues entonces, yo entendería que esta interesada y la invitaría salir” –contesté-.

Ese día por la tarde, mientras me encontraba barriendo las escaleras sonó el teléfono. Me acerqué un tanto incrédulo al identificador, ví tu número. ¡Lo había logrado!, te tragaste tu ideología por un momento y me llamaste. Platicamos un rato y finalmente nos pusimos de acuerdo para salir al día siguiente.

Viernes por la tarde. Un helado en McDonalds (te encantaban) y una vuelta en Plaza del Parque. TÚ hablando de un grupo llamado ¿Nicobac?, jajaja, yo no te entendía, luego descubrí que era Nickelbak, a quienes yo acababa de conocer y cuyo primer sencillo me había agradado bastante. O tu manera de caminar sobre tus talones saliendo de Samborns, hasta que me hartaste y comencé a arremedarte. A mi me dolía la garganta, pero aun así me tomé un capuchino helado, igual que TÚ. Finalmente estábamos platicando en una banca, sentados, me contaste de cuando tus papás se casaron, y del vestidito de tu hermana. Mientras yo me debatía entre besarte o no. No sabía que estaba permitido, me habías dicho que querías andar conmigo, pero luego que no. No querías un novio. ¿Y si lo que querías era un free?, yo hubiera aceptado, aunque creo que a la larga hubiera terminado lastimado. Simplemente no sabía en donde estábamos parados y no supe como actuar. Llegaron tus papas por ti. Perdí mi oportunidad.

Al día siguiente estaba completamente afónico, por primera vez en mi vida, ese capuchino me mató. Toda una semana apenas pudiendo hablar, aunque tuvo sus beneficios, “una voz muy sexy” decían Alaide, Paty, Lina y mis amigas del “G”.

Las cosas siguieron bastante extrañas, yo me estaba cansando. Hubo otra disco de parte de la escuela, en el Qiu, era la elección de la reina creo. Yo llegué con Dante y Toño, TÚ ya estabas ahí. Llevabas una minifalda de mezclilla y una blusa verde. Creo que nunca he abierto tanto la boca, estos dos cabrones no dejaban de hacerme bromas respecto a lo bien que te veías, pero… todo el tiempo estuviste con Pepe, de hecho ahí fue donde lo conociste, y te lo presentó Irene. Esa ha sido la noche más patética de mi vida, sentado 4 horas en un sillón, con Ximena haciéndome compañía.

Llegó el 8 de marzo (otro viernes también), el domingo era tu cumpleaños, y yo, desesperado en ese sentido, como siempre lo he sido, llegué a una conclusión: solo te iba a dar un regalo si existía la posibilidad de que pasara algo entre TÚ y yo, si no, ¿para que gastar mi dinero?. Así que ese mismo día tomé la decisión de hablar contigo. Era la hora de la salida, TÚ e Irene (a quien yo ya le había dicho lo que tenía planeado hacer ese día) estaban platicando con varios cuates de mecánica que bailaban break dance, yo llegué y te llamé.

Fuimos a la parte de atrás del edificio en el que tomábamos clases, en la parte que daba hacia la cancha de fútbol. Te tomé la mano, y en ese momento supe lo que pasaría. Esa mano que tan bien se había acoplado a la mía, ahora se portaba rígida y fría. Tu cara, de nuevo la de niña asustada que tan bien se te veía, y que tantos significados podía tener, pero para esta ocasión, yo ya sabía cual era.

-Necesito que me digas de una vez si quieres ser mi novia, es que… ya no puedo, me la paso pensando en ti, y sinceramente prefiero un “No” ahorita que un “tal vez luego”, ya no soporto estar a la expectativa.
-Es que ahorita no quiero tener novio, pero te juro que eres el número uno, es más, si hubiera un número arriba del uno ahí estarías tú, pero ahorita no quiero novio.
-Bueno, vámonos que tu hermano te está esperando.

Eso me dijiste, palabra por palabra, lo juro, se me quedó grabado. Yo solo entendí: NO. ¿Qué te costaba decir solo eso?, ¿por qué sienten que tienen que inventar una manera “bonita” de decir: “No”?. Mujeres.

El domingo te llamé por teléfono, te felicité, te pregunté que te habían regalado, te dije que no te lo merecías (en tono de broma), y me despedí. Mi decisión estaba tomada, te iba a olvidar, y solo me iba a tomar tres semanas (eso había pensado yo). Lo que no sabía era que cada una de esas semanas tendría 365 días, o más.

Los siguientes dos meses fueron difíciles, yo tratando de dejarte de lado, pero el hecho de verte diario no ayudaba nada. Hasta que… yo iba caminando en el pasillo de la parte de abajo de nuestro salón, y sin esperarlo te ví platicando con Erick, afuera del centro de computo. Me puse helado, no deje de caminar. En ese momento supe que TÚ y él andarían, no me preguntes como, pero supe que iban a ser novios. TÚ y mi amigo desde primero de primaria. Bueno, el término “amigo” podría ser exagerado, ya que sí, mucho tiempo fue mi amigo, en la primaria, pero para esos tiempos, en la prepa, apenas y nos saludábamos, definitivamente nos conocíamos bien, no en balde habíamos estado siempre en la misma escuela, salvo dos años. El ya había andando con una ex-novia mía, solo que esa vez me importo lo mismo que un cacahuate. Ahora era muy diferente.

Y sí, al poco tiempo TÚ y el ya eran novios. Algo que me molestó mucho es que cuando me habías rechazado yo me había escudado pensando: “Ella se lo pierde, para que encuentre otro cabrón que valga la pena como yo va a estar muy difícil”, pero, en ese entonces me parecía que lo habías encontrado muy rápido, y muy fácilmente. Después, recuerdo bien mis palabras en una platica con Ximena: “ese cabrón me cae bien, es buena persona, pero si platico yo solo con el más de 20 minutos me aburro, no me imagino ella”, creo que es el único punto débil que encontré tratando de augurar una próxima ruptura. Y acerté, duraron tres semanas y fue todo. Sobra decir que las cosas entre TÚ y yo eran bastante incómodas, ya no hablemos de conversaciones de horas, prácticamente no nos hablábamos, pedirte prestado un disco no fue nada fácil. Así fue casi todo sexto semestre.

Para ese entonces yo ya platicaba muy bien con Miriam, de puericultura. Ella me gustaba, físicamente siempre me atrajo, y ahora que la estaba conociendo, estaba descubriendo muchas cosas que me agradaban. Nunca se me va a olvidar la primera vez que me viste platicando con ella, TÚ ibas cruzando la plaza central de la escuela con Laura; Miriam y yo estábamos sentados afuera del audiovisual. Ese día estábamos haciendo la práctica grupal de Maqueda, que consistía en conectar en red todas las computadoras del laboratorio de Mecatrónica. Yo me salí para platicar con ella. Lo que ví fue lo siguiente (quizás solo fue lo que quise ver, realmente no estoy seguro): TÚ y Laura caminando, debajo del edificio de mecánica y dibujo, no me viste hasta que habías cruzado casi media plaza, volteaste a verla a ella, por un momento tu cara se congeló, y después, orgullosa como eres, volteaste al otro lado y seguiste caminando como si no te importara, o como si no hubieras visto nada. Te repito, quizás TÚ volteaste de la manera más normal, y fueron mi mente y mis ganas de venganza lo que me hicieron ver esto. Como haya sido, que bien se sintió.

Salimos de la prepa, Miriam y yo nos hicimos novios tres días antes de la graduación, pero el día de la fiesta me costo un huevo y la mitad del otro pedirte que me dejaras tomarte una foto, ya sabías, para el recuerdo.

Pasaron las vacaciones, y los dos entramos al ITQ, así que no era raro verte por ahí. Recuerdo en espacial dos veces, la primera en la plaza cívica, yo iba caminando con Dante y Ricardo creo, y TÚ venías con Salazar, el simple hecho de verte provocaba que el estomago se me comprimiera, y mi cabeza dejaba de razonar, casi como después de recibir un fuerte golpe en ella. TÚ sabes que desde la prepa ese güey nos caga la madre a todos los de nuestro salón, además, TÚ ni siquiera volteaste, aunque el empalagoso de Ricardo si fue a saludarte. Dante y yo seguimos nuestro camino.

La segunda ocasión yo iba caminado solo por el pasillo principal, TÚ estabas sentada afuera de tu salón con unas amigas, te ví cuando estaba a unos 20 metros de distancia de ti, y TÚ me viste, pero yo iba hacia donde TÚ estabas, no esperabas que te saludara a esa distancia si podía hacerlo a un metro. Así que voltee a otro lado y seguí caminando, pero cuando me acerque a ti, te miré, para saludarte, solo que ahora TÚ nunca volteaste.

Después vino una fiesta en casa de Lázaro, el amigo de Jammal y Mamey, una carne asada, TÚ y Ximena iban a llegar, aunque antes iban a salir con Erick y su hermano (shit!), como sea, iban a llegar, iban. Me la pase bien en esa fiesta, y decir que no estaba esperando sería mentir, a pesar de que yo andaba con Miriam. Como sea, te perdiste de mis habilidades en la parrilla. No se si algún día se te presente esa oportunidad de nuevo.

Luego la fiesta de Viri, reunión en casa de su tía en el pueblito. Tampoco fuiste, aunque esta vez yo ya sabía de tu ausencia. Xóchitl comenzó a decirme: “oye, chico universitario, me han dicho que te has vuelto muy sangrón”, ¿de que hablaba?, por más que le trate de sacar la verdad solo pude descubrir que era la opinión de una sola persona, y mujer. ¡Claro!, al cabo de dos horas, mientras discutíamos otros asuntos de pronto llego a mi mente: las dos veces que no te salude, de seguro se lo contaste. Le dije que era eso y no lo pudo negar.

Esa misma tarde, al estar reunidos casi todos, comenzaron a salir varias verdades, ya sabes, diciendo quien les gustaba en la prepa y no se atrevieron a decirlo, etc. Y cuando Toño le preguntó a Xóchitl por que no me habías hecho caso, ella dijo que se debía a que yo había hecho todo demasiado bien, que era demasiado lindo, y eso te hizo dudar un poco, ¡ahhh!, pero yo siempre iba a ser alguien muy especia para ti, alguien a quien tu recordaras con mucho cariño. Aja. Obviando la primera parte, que parece como sacada de una telenovela chafa, ¿de que me servía lo segundo?, yo no quería ser recordado, yo quería ser el presente.

Luego tuviste un novio de tu salón, ahí en arquitectura, claro que me puse celoso (una vez más, a pesar de que andaba con Miriam), ¡uhhh!, la vez que yo estaba en el laboratorio de química, y tu pasaste enfrente con él, caminando de la mano, no me viste, pero si lo hubieras hecho, de seguro habrías visto una cara que he puesto muy pocas veces en mi vida. Pensar que un año atrás yo ocupaba su lugar, yo te tomaba de la mano y caminábamos, mientras me llenaba de orgullo que los demás voltearan a vernos, como diciendo: “¡¿anda con ese güey?!”.

Todo se calmó cuando me dijeron que andabas con él solo para apagar unos rumores en tu salón, que decían que eras muy mamona, dada la fuente, supongo que fue cierto. Hasta la fecha veo a ese güey, y cada vez lo veo más enano (y más gordo), será mi odio premeditado quizás. Ahh por cierto, ahorita tiene una novia digamos… no muy agraciada, nada agraciada de hecho, no se como pudo caer de ti a ella. Pero fue una gran caída.

Terminaste con él, solo fueron dos o tres semanas. Después de eso, nuestra relación mejoró considerablemente, ya podíamos platicar un poco, e incluso bromear como antes. Yo trataba de concentrarme en mi relación con Miriam, algunas veces con éxito, las más sin él.

Fue en otra ocasión, mientras yo salía del laboratorio de química, que me topé con Ximena, a mediados de noviembre, ella me dijo: “Marybel se va ir a vivir a E.U.”. Yo solo conteste: “¿ahh si?, que mala onda”, y me fui caminando. Por dentro solo pensaba “estas con Miriam, estas con Miriam”, una y otra vez, ahora se que si tenía que repetírmelo tanto no estaba bien. En ese momento minimicé el hecho de que te ibas.

Pero se iba acercando la fecha, y tuve que tomar una decisión, no era justo para Miriam que yo pensara en alguien más. Así que le puse punto final a eso. Y de verdad que no fue por que planeara tener un reencuentro contigo (no lo hacía), simplemente no era justo.

No fue sino hasta el 16 de diciembre que te llamé, domingo por la tarde-noche, para no perder la costumbre, platicamos algo así como 5 minutos, quizá menos, mi intención era invitarte a salir, si te ibas a ir, mínimo tenía que quedarme con algo sustancioso, y no una relación borrosa y difusa como la que tuvimos un año atrás. De pronto me dijiste (antes de que yo te invitara): “oye, tienen que ocupar el teléfono, pero ahorita que se desocupe te marco”, ok, colgamos. Suena patético, pero me quede esperando junto al teléfono, a los 5 minutos me fui a mi cuarto y prendí la televisión. Nunca llamaste. Esa era la respuesta a la pregunta que ni siquiera te había hecho aún, no había que decir más.

Llegó mi cumpleaños de nuevo, a eso de la una de la tarde llegó el Jammal a felicitarme, me preguntó si ya me habías hablado, le dije que no. Me comentó que el habló contigo en la mañana, y TÚ le dijiste que hoy (ese día pues) era mi cumpleaños, que le dijiste que ibas a hablarme, pero no lo habías hecho. “Le da un chingo de pena, chance y si te habla al rato”. ¿Pena por que?, bueno, de todas formas no llamaste. Y tampoco es reproche, pero si sabías, ¿por qué no hacerlo?, la felicitación me vale madres, pero el hecho de hablar contigo hubiera sido bueno.

Te ibas a principios de febrero; por ahí del 20 de enero comenzamos a salir TÚ, Ximena, Jammal y yo, ¿te acuerdas?, al cine, a darles clases de manejo, a tu casa a ver películas y comer pizza. Ví “8 mile” por segunda vez en el cine, a tres días de haberla visto, pero era por ir contigo, además, les iba contando lo que iba a pasar, pero todo mal, como cuando mataban a la hermana de Eminem en la película. Cuando vimos kids por primera vez, que Jammal rompió un vaso, TÚ y yo estábamos en el mismo sillón, estuve a punto de abrazarte, pero… siempre me ha costado trabajo expresar lo que siento en ese sentido, más si hay un pasado y sentimientos involucrados (vaya manera de decir que soy un cobarde cuando se trata de ti).

Entramos a clases, y TÚ te ibas el primer fin de semana. Llevaron una playera para que te escribiéramos un mensaje de despedida, el mío era el más grande de todos, jaja, con todo y posdata incluida.

Te ibas el sábado, el viernes me llamaron por teléfono TÚ y Ximena, me dijeron que nos viéramos al día siguiente, para despedirte, quedaron de llamarme a las 12:00 p.m. del día, para ponernos de acuerdo. Llegó el sábado 1 de febrero, yo tenía algunas cosas que hacer, así que me desperté a las 7:00 a.m. para acabar a tiempo. Justo salí de bañarme a las 12:00 p.m. Y mientras me vestía esperaba que sonara el teléfono. Una vez más, si, la llamada nunca llego….

Terminé saliendo esa noche con Toño y Lidmar, primero a una fiesta con Alaide, Yuliana y Tere, y luego a un antrillo. De esos días solo te puedo decir que Don’t Go Away de Oasis y Black de Pearl Jam sonaron diario, y bastante. Como me identificaba cuando las canciones llegaban a los siguientes puntos:

“I know someday you'll have a beautiful life, I know you'll be a sunIn somebody else's sky, but whyWhy, why can't it be, why can't it be mine”

“So dont go away, say what you saySay that you'll stayForever and a day ... In the time of my lifeCos I need more time, yes I need more time just to make things right
Damn my situation and the games I have to playWith all the things caught in my mindDamn my education I can't find the words to sayWith all the things caught in my mind “

Pasaron 3 meses, y como siempre, llegó Ximena con un mensaje:

-Dice Marybel que por que no le mandas un mail.
-Pues en la playera donde le escribimos le deje mi dirección, ¿por qué no me escribe ella?.
-Pues le da pena, ándale, escríbele tú.
-Mmm… bueno.

Y así comenzó una serie de e-mails casi semanales, mantuvimos contacto durante mucho tiempo. Hace dos años, mientras llegaba de trabajar en el club, me dijo mi mamá: “te llego algo por correo”. Voy al comedor y veo correspondencia a mi nombre, promociones de Blockbuster.

-Maaa, nada más es publicidad.
-No, fíjate bien.

Y entonces la ví, me mandaste una postal. No era la gran cosa, pero el hecho de pensar que te tomaste la molestia de escribirme, y mandarla por correo ya era gratificante. Luego llegó otra en Noviembre, donde recordabas algunas anécdotas de nuestro pasado. Y luego otra en Diciembre, de Navidad. Después comenzamos a chatear, antes todo era por mail.

Yo te recordaba, pero no vivía esperándote, hubiera sido bastante estúpido de mi parte, y si no tuve novia en este tiempo, es por que no hubo nadie que me satisficiera. No quise caer tanto como tu ex.

Un día, a fines de octubre del año pasado, en el tec, Jammal me dijo: “¿ya sabías que la Marybel va a venir en diciembre?”. El sabía que esa frase me provocaría algo, así que se me quedo mirando fijamente, yo trate de mostrarme ligeramente indiferente al ver su reacción. Solo atiné a decir: “ahh, esta chido”.

La verdad, me emocionaba bastante el hecho de verte de nuevo, pero no podía mostrarme tan vulnerable, no después de tanto tiempo. No hay plazo que no se cumpla, y TÚ llegabas el 26 de diciembre, domingo. Ese día estuve en mi casa leyendo, viendo televisión; por la tarde esperaba que me llamara el Jammal para decirme: “ya está aquí, nos vemos en…”. Yo aún tenía mis reservas a cerca de que vinieras, así que al no llegar la llamada ese día pensé: “si no hay noticias para mañana antes de las 2 de la tarde, ya no vino”. El lunes salí a correr por la mañana, me resulta bastante relajante, regresé a mi casa, nada, de hecho, no es que estuviera ansioso, no me la pasaba esperando, es más, le dedicaba menos pensamientos al asunto de los que creía. Por la tarde, a eso de las 6:30, yo estaba leyendo cuando sonó el timbre. Eran Liliana y Zanatta, estuve platicando con ellos afuera de mi casa unos quince minutos. Un carro se aproximaba, y comenzó a maniobrar, de manera que iba a quedar estacionado frente a mi casa, en ese momento lo reconocí: el carro de Jammal. Inmediatamente trate de ver hacia el interior, y entonces… te vi. Otra vez después de casi 2 años. (Al escribir esto revivo esa pinche sensación, es raro).

Te bajaste del carro, yo balbucee algo así como: “Hola, que milagro”. Tú dijiste: “Hola muchacho” (comenzaste a llamarme así desde noviembre del 2001, eres la única que lo hace, y me gusta). Nos dimos algo que, con un poco de imaginación podría ser considerado un abrazo. Fue más bien, algo bastante rígido, no se exactamente que, pero incluso después Zanatta me dijo: “¿esa es a la que no veías desde hace dos años?, pues no se vio mucha emoción de parte de ninguno de los dos”. Sí, fue un saludo más bien frío. Decidimos ir a cenar pizza, Fabe y Fuck You que venían con ustedes se fueron a sus casas, y nosotros pasamos por Ximena.

Llegamos a la pizzería, ordenamos, y mientras estábamos en la mesa, hubo un momento en que TÚ platicabas con Ximena; Jammal y yo jugábamos con tu celular, mirábamos las fotos, primero, el güey viendo a tu hermana, de repente me distraje, no se por que, y fue cuado él me dijo:

-Mira, su novio.

Ví la foto de un cabrón en tu celular, tenías novio, pero… ¿por qué no me dijiste nada?, nunca lo mencionaste en un mail, menos cuando chateábamos, yo se que no estabas obligada a decirme, pero nuestras conversaciones no eran pocas. En ese momento ustedes dos voltearon a vernos.

Cerebro de Mulder: ehhh, uhhh, este… rápido, di algo, algo que haga parecer que no estás terriblemente sorprendido y otro tanto dolido, di…
Mulder: ¡esta guapo!…
Cerebro de Mulder: pfffft, ¡no mames!, ahora la pregunta obligada:
Mulder: ¿cuánto llevan?.
Marybel: 10 meses. (Juro que cuando contestaste eso, agachaste la mirada, no se si sea otra alucinación mía, intentando ver algo que no estuvo ahí, o realmente paso, pero así lo recuerdo).
Cerebro de Mulder: ¡PUTA MADREEEEE!, ¡¿10 meses?!, no es poco, momento, a ver, si llevan 10 meses, puta madre, 10 mesezotes, ¿por qué no te lo había dicho antes?, no fueron pocos mails, no fueron pocas ni cortas conversaciones por msn, 10 meses y nunca lo mencionó, mmm… vaya golpe.

En ese momento decidí que no intentaría nada contigo, tenía mis dudas cuando llegaste, pero al enterarme de esto no, ya no. Tendría que llevármela de “amigos” contigo, nada más.

Regresamos al hotel donde te estabas quedando, justo cuando llegamos tus papas venían caminando, tu papá me saludo: “Hola Jorge”. ¿Eh?, se sabía mi nombre, primero, me había reconocido, tenía más de dos años y medio que no lo veía, y eso, solo fueron 2 o 3 ocasiones, me pareció sorprendente, pero bueno, solo un detalle. Quedamos de vernos al día siguiente en casa de Jammal, a la 1:00 p.m. Veríamos el ensayo de su banda, iríamos a comer, y de ahí al boliche. Por la mañana TÚ y Laura visitarían al Migue (te dijimos que estaba más gordo, pero no nos creíste).

Llegue a mi casa, me acosté aproximadamente a la una de la mañana, me dormí hasta las 3:30. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas, estabas aquí, de nuevo, tan bella como siempre, con esa actitud adorable, eras TÚ, pero tenías novio, 10 meses, un mar de dudas: “¿que cosas habrá vivido con el?”, me dijeron que se porta muy bien contigo, más le vale, te lo mereces, por que siempre has tenido un muy mal gusto para escoger hombres. Pero… TÚ estabas aquí, y yo también, el no. Y si… yo intentara algo, ¿responderías?. Sin embargo, trato de vivir bajo el precepto de “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran”, ¿fungir de Sancho? (en caso de que accedieras), mil dudas y pensamientos más vinieron a mi cabeza, no se como es que pude dormir, a ratos me quedaba sentado, inmóvil, con las piernas dobladas, y los brazos sobre ellas, luego me volvía a acostar, pero de nuevo volvía la necesidad de moverme, vaya noche; sin duda, TÚ estabas aquí, y no me refiero a Querétaro.

Al día siguiente me levanté a las 8:00, media hora más temprano de lo normal, para poder hacer todos mis pendientes y estar libre a la 1:00 p.m.. Salí a correr, me hacía falta, era una necesidad más bien psicológica que física. En mi casa terminé mis pendientes, quemé un disco, que definitivamente de cursi tiene poco, aunque si hay algunas canciones que inevitablemente me ponían a pensar en ti, de hecho, durante esos días, ¿cuándo deje de hacerlo?.

A la una llegue a casa de Jammal, al poco tiempo llegaron el Fave, el Fuck You y el Manolo; comenzaron a ensayar, más tarde aparecieron TÚ y Laura. Tras un rato, teníamos mucha hambre, pero ellos querían seguir ensayando. Decidimos ir a comer algo por ahí, pero solo había lugares como Gigante y Price, eso no es comida. Les ofrecí ir a mi casa, quedaba a 20 minutos de ahí, mi mamá se había ido de vacaciones a Oaxaca, y dejó comida de sobra. Ustedes aceptaron. Mi labor se remitió a calentar la carne asada del día anterior y freír el chorizo bajo en grasas que hace mi mamá (del cual luego me pediste la receta, para después informarme que te quedo mal). Regresamos a casa de Jammal y de ahí al boliche.

Jajajaja, ¿te acuerdas como tirabas?, tienes que prometer que vas a aprender a jugar boliche, ¡eres pésima!. Sin duda lo mejor de ahí fue que volvimos a molestarnos como antes, las típicas bromas que nos hacíamos para fregar al otro. Luego, media hora esperando en el frío a la mamá de Laura, nunca llegó. Tuvimos que tomar un taxi.

El miércoles no nos íbamos a ver, solo se que TÚ, Alaide y Ximena fueron a La Botica. Jueves por la noche, antro: Zazú. Primero habíamos quedado en casa de Jammal a las 7:00, ustedes avisaron que mejor nos veíamos en el antro, así que nos fuimos para allá Jammal, Pinky, Fave y yo. De rato me llamaron al celular, querían que pasara por ustedes al hotel, y ahí voy yo, ¿cómo me iba a negar?. ¡Diablos!, ¡que bien te veías!, as usual, but better. Alaide, Ximena y TÚ. Llegamos por fin al antro, comenzamos a tomar, nos aplicaron un juego de la casa, y como castigo tenías que tomarte dos shots, de unas bebidas color azul y rojo. Me la pase muy bien ese día. La borracha más linda que he visto en mi vida. Sacarlas de ahí fue una odisea. Ya en el carro comenzaste a decir todo tipo de incoherencias, me llamaste “violador”, a Pinky le dijiste no se que, ibas hablando puras babosadas con Alaide, pero ahhh como me hicieron reír. Llegamos a casa de Laura, donde iban a pasar la noche, eran las 3:30 de la mañana, tu teléfono sonó, contestaste y colgaste (después me confesarías que era tu novio). También te marcó tu papá, pero a él no le contestaste. Hubo un momento, en el que comenzaron a platicar de tu último día aquí, les recordé que no me llamaron esa ocasión, me dejaron plantado. Pusiste esa cara inocente que te va tan bien, me miraste a los ojos y dijiste “perdón, yo si te quería llamar, ¿verdad Ximena?, pero…”. Soy sincero cuando digo que no recuerdo el pretexto que me pusiste, pero si se que te creí, los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, y dado el nivel de alcohol en tu sangre en ese momento, TÚ estabas siendo 100% sincera. Te perdoné. En ese momento olvidé la frustración de aquel 1 de febrero del 2003 y decidí no recordarla nunca más.

Las dejamos dentro de casa de Laura, tuvimos que llevarlas, ni siquiera podían caminar bien, y nos fuimos; yo me hubiera quedado más tiempo, pero Jammal tenía que trabajar al día siguiente, y yo era el del carro.

Viernes 31 de diciembre. Último día del año. Al despertarme, sonó mi teléfono, era tu papá, preguntando por ti. Le dije que te habías quedado en casa de Laura, la verdad. Luego TÚ me dijiste que le comentaste que habías dejado tu pijama en mi carro, sabe que habrá pensado. Después me fui a enterar que esa noche (la anterior), hubo un momento en que le dijiste a Ximena: “aléjame de Jorge, no me vayas a dejar sola con él, por que no me voy a poder controlar”. Saber eso, fue traumatizante. Me he preguntado varias veces que hubiera hecho yo, dadas las condiciones, no hubiera sido correcto intentar algo contigo mientras te encontrabas alcoholizada, sería un abuso de mi parte, al no estar TÚ plena de conciencia, además, sabría que estaría haciendo algo que podría lastimarte más en cuanto recobraras los cinco sentidos. Aunque, por otro lado, ahí estaban todas las ganas, y una gran no espina, sino estaca que traigo clavada. No he podido responderme eso a mi mismo, aunque parece que me inclino por la primera opción, no podría asegurar que esa fuera mi reacción.

Ese día el plan era vernos en la tarde para despedirnos, TÚ te ibas el sábado por la mañana. Jammal no pudo, Ximena tampoco, pero me llamó por teléfono, me dijo que TÚ ibas a estar en el hotel, que como se iban a ir temprano no iban a festejar, “¿por qué no vas?”, si, ella sugirió que fuera a despedirme de ti, pero iba a más que eso. Decidí romper mi pacto, por algo TÚ estabas aquí, y yo también. En mi casa nuca hemos festejado de gran manera la Navidad o el Año Nuevo. Terminamos de cenar a las 9:00 y yo me salí. Llevaba una botella de vino blanco, la mejor música para la ocasión, el sacacorchos (fue toda una odisea sacarlo sin que mis papas vieran); las copas eran un lujo que ya no pude darme, no había manera de tomarlas sin que se notara. El plan era pasar año nuevo contigo, en algún lugar del centro de la ciudad, quizás en un mirador.

Llegue al Hotel, marqué por teléfono a recepción, pedí que me comunicaran a tu cuarto, tenía todo planeado, te iba a decir algo como: “Hola, te llamo para despedirte, pero para que vengas a despedirte, por que estoy en el lobby de tu hotel”. Me comunicaron con tu habitación y… el teléfono sonó y sonó y sonó y… nada. Otra vez, el mismo resultado. Me dijeron que no había nadie en la habitación, y que al llegar alguien lo notarían. Me quedé sentado en una de las bancas de afuera, frente a la fuente. ¿Qué hago?, si regresaba a mi casa ya no podría volver a salir, para colmo, mi teléfono se había quedado sin batería. Bueno, iré a dar una vuelta al centro, llamaré en un rato a ver si regresaste. Ximena dijo que salían al día siguiente por la mañana, que no querían desvelarse, así que no debías de tardar, seguro llegarías pronto, apenas eran las 9:30, tenías que llegar pronto. Decidí ir a dar una vuelta al centro.

Solo, pensando que hacer, sin manera de comunicarme de nuevo con el hotel. Se me ocurrió ir a buscar a Edgar, el iba a estar en un antro, yo iba a marcar desde su teléfono, probablemente ya habías regresado. Justo a medio camino ví un teléfono público, ¡eso era!, solo tenía que comprar una tarjeta telefónica para llamar al hotel. ¡Un momento grandísimo idiota, traes una en la cartera! (siempre lo he dicho, el amor nos vuelve muy pendejos), ok, entonces decidido, iba a ir a los teléfonos de Cinépolis para marcar al hotel, que se encuentra a 300 metros de ahí, en cuanto contestaras no tardaría en llegar. Marque a las 10:30, seguías sin aparecer. 10:40, mismo resultado, 10:50, nada cambió. Decidí guardar mi último intento para las 11:15, mientras, solo, en mi carro, escuchando una mezcla de música deprimente y prometedora (para la ocasión). Si no llegabas a las 11:15, significaba que ibas a pasar el año nuevo fuera, sí lo iban a festejar, Ximena me mal informó. 11:15, última llamada. Llegué a mi casa decepcionado, a las 11:20. Guarde el sacacorchos, deje esa botella de vino blanco donde siempre había estado guardada y pasé año nuevo viendo una película de vaqueros con Kiefer Sutherland. Sobra decir que esa noche conciliar el sueño fue todo un problema, al igual que todos los días de esa semana. Al día siguiente me enteré que festejaste en el bar que se encuentra frente al hotel, así es, tan cerca.

De todas formas, al día siguiente por la mañana Ximena y yo íbamos a despedirnos. Salí de mi casa sin hacer ruido, nadie se había despertado aún. El hotel queda a 10 minutos caminando de mi casa, 10 minutos en los que sonó solamente en mi discman “En El Cielo” de La Sustancia. Llegué al hotel a las 8:30, Ximena apareció al cabo de un rato. De recepción marcamos a tu cuarto, en 5 minutos estabas con nosotros. Es la vez que te he visto más fodonga, pero ¡ahh que bonita te veías!. Charlamos un rato, se fue Ximena, llegó Laura, exactamente a las 10:12 me despedí. Ahora si, nos dimos un abrazo, algunas frases típicas de despedida, que no por eso no fueron sinceras. Y me fui, escuchando “En El Cielo”.

Llegué a mi casa, todos seguían dormidos, saque de mi closet Hamlet, aquel libro que no había tocado desde el momento antes de nuestra conversación telefónica del lunes cuando regresaste de Juárez y no me saludaste, iniciando sexto semestre de prepa. El separador seguía justo al final del cuarto acto. Comenzar a leer desde ahí sería trampa, no podía continuar donde me quedé después de 3 años, así que comencé desde la página uno. Era inevitable imaginarte cada que Ofelia entraba en escena. Aquel libro que no había terminado en 5 días, tres años atrás, lo leí en uno solo, la obra más larga de Shakespeare, y para mi gusto la mejor. Lo comencé y terminé ese 1 de enero del 2005, el día desde el cual no te veo.

Después tuvimos algunas conversaciones por msn bastante agradables, las mejores diría yo, en algunas nos sinceramos bastante, pero eso ya no necesita ser respaldado, ya esta guardado, solo quisiera recordar esto, del 15 de abril, al enterarte de lo que había planeado para aquel 31 de diciembre, gracias a Ximena:

Peke: jijijiji y por q no me dijiste luego?
Mulder: pues ya para que, además, eran como ideas locas, no se
Peke: pues quien sabe

Quizá una vez más estoy interpretando todo a mi favor, pero ese “pues quien sabe” me volvió loco, no te imaginas mi reacción frente a la computadora al leerlo. Esa sensación me duro días.

A la fecha seguimos en contacto, nos llevamos muy bien… a la distancia.

¿Qué por qué escribo esto?. Bueno, hay varias razones, por supuesto, una de ellas es que TÚ leas esto algún día, y puedas darte cuenta de cómo eres a mis ojos, y de la manera como viví todo por lo que pasamos. Yo creía que no visitabas mi blog, aunque hace poco me di cuenta que lo haces esporádicamente (me llamaste pequeño cerdito, jaja).

Otra razón es para tener juntos todos esos recuerdos (y consigo esos momentos, y consigo esas sensaciones), y que, como lo mencioné al inicio, más que estar narrados como una historia, son una colección ordenada cronológicamente de experiencias.

Hasta la fecha no se que sucedió entre el momento en que me besaste sorpresivamente el miércoles 19 de diciembre del 2001, y aquel otro en que decidiste no saludarme, el viernes 25 de enero del 2002. Me han dicho dos o tres cosas, ninguna me convence hasta ahora, quizá algún día me puedas decir exactamente que cambió.

Por la manera como escribo (y también por la cantidad), podría pensarse que estoy terriblemente prendado a ti. Y la verdad es que así es, pero que quede algo bien claro, no por que quiera. Es decir, estas muy lejos, y como ya lo dije, esperar que algún día se pueda dar algo serio entre TÚ y yo, es estúpido. No vivo de ilusiones. Créeme, no ha llegado, pero se (quiero creer) que algún día llegará aquella mujer que me haga dejarte atrás, es solo que, se las dejaste muy difícil; me la dejaste muy difícil a mi. Me pongo a pensar en tus cualidades, en ti, y se que hay alguien así, cerca de mi, y que pronto entrará a mi vida, podría ser cualquier día, es más, hay ocasiones en que me he despertado deseando que sea ese día, pero no he corrido con suerte hasta ahora. Sí, he salido con algunas, pero haciendo un balance, balance que muchas veces es de manera inconsciente, siempre salen perdiendo, y termino conformándome con lo que tengo. Pero no me quiero conformar, si me conformo, nunca podré dejarte atrás.

No soy un idiota de esos que dicen: “no se que hiciste, pero me tienes a tus pies”, o “no se que fibras tocaste dentro de mi para tenerme así”. No, yo sé exactamente que fue lo que hiciste para tenerme así hasta la fecha. Fue todo, cada conversación, cada burla, cada gesto, cada broma, cada llamada, incluso cada pensamiento. Fue todo.

Como sea, creo que lo mejor que puede haber entre TÚ y yo no se ha dado aún, y quien sabe si algún día llegue a darse.

Dicen que en toda relación siempre hay alguien que quiere más, bueno, creo que en este caso no hace falta aclarar quien fue.

But I’d do it all again.